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Impuestos en los negocios internacionales: claves para planear estrategias tributarias

Impuestos en los negocios internacionales: claves para planear estrategias tributarias

Para hacer negocios internacionales se requiere una estrategia impositiva que tome en cuenta las variables externas y también la realidad argentina. “La estrategia fiscal exige establecer cuál es el ecosistema externo en cuyo marco pretendemos aplicarla, que no es solamente el argentino sino también internacional”, apunta Alfredo Martínez, director de Impuestos Internacionales de Lisicki, Litvin & Asociados.

La primera variable a considerar respecto del receptor externo del negocio es el modelo de Estado y su nivel de institucionalidad.

Luego, el tipo de sistema tributario, esto es, si es un sistema tributario generador de desempleo y de improductividad, o uno generador de empleo y riqueza, subraya Martínez, y añade que también es importante saber la pretensión de presión fiscal equivalente que estableció la administración tributaria de ese país.

Ya hacia dentro del sistema, es importante conocer la participación de los impuestos directos e indirectos en los ingresos tributarios, y la interacción entre los convenios de protección recíproca de inversión extranjera y los convenios globales y bilaterales para evitar la doble imposición y el fraude fiscal, de cara al potencial inversionista extranjero.

Un punto no menor, según Martínez, es la tecnología de información y operativa disponible por la administración tributaria del país receptor.

¿Existe implementación de disposiciones que pretenden combatir el fraude fiscal internacional, especialmente, aquellas que resultan del Proyecto de la OCDE /G20 denominadas “Lucha contra la Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS por sus siglas en inglés) en el ámbito jurídico interno?, es una pregunta que habrá que hacerse.

El régimen de Transparencia Fiscal Internacional previsto en la Ley de Impuesto a las Ganancias también tiene impacto sobre los inversionistas directos e indirectos que son residentes fiscales en Argentina pero tienen sociedades en el exterior.

Se deben medir, asimismo, los resultados para el negocio concreto de la aplicación de la Convención sobre Asistencia Administrativa Mutua en Materia Fiscal, así como la interpretación de los convenios para evitar la doble tributación y el fraude fiscal suscritos por Argentina que resulta de la aplicación de la Convención Multilateral para Aplicar las Medidas Relacionadas con los Tratados Fiscales para poner en práctica las BEPS.

Impacta en los resultados de las compañías, señala Martínez, la capacidad técnica del funcionario público que actúa en los procedimientos de fiscalización para comprender los negocios jurídicos transfronterizos propios de la globalización económica.

El alcance de la bancarización de los negocios jurídicos, esto es, la obligación del uso de medios de pago bancarizados que respalden el costo o gasto que se pretende deducir o acreditar, según sea el caso es un dato clave del negocio, que está asociado con el nivel de informalidad de la economía.

La existencia o no de responsables tributarios que, en virtud de su intervención en un negocio jurídico como es el caso de la banca, exigirán o no un anticipo de impuesto que puede ser a cuenta o a título definitivo, afecta los costos.

El uso o no de la banca y los seguros para reportar información de sus clientes, considerando especialmente el tipo de información que están obligados a reportar, en el marco del lavado de dinero o de evasión fiscal.

Si hay cruce de información sobre los sujetos pasivos entre los diferentes niveles del Estado, por ejemplo en la Argentina sería data de los contribuyentes del Impuesto a las Ganancias versus data de los contribuyentes del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, puntualiza Martínez.

Variables internas

Desde el punto de vista de las variables internas, se deben considerar en la formulación de la estrategia fiscal al menos los siguientes aspectos:

Se debe definir una estrategia fiscal frente a cada tributo al cual se encuentre sometido la propia actividad económica, considerando los distintos niveles del Estado que, en su distribución vertical, tienen potestad para exigirle el cumplimiento de una determinada obligación tributaria, así como de un específico deber jurídico particular.

También la tasa efectiva de impuesto que la actividad económica soporta; existen mecanismos ajustados a derecho que le permiten reducir su impacto y que no pueden ser válidamente considerados como fraude fiscal, asegura Martínez.

Se puede modificar el paradigma fiscal; es el caso del reformado Impuesto a las Ganancias, en el que ya no resulta posible soportar operaciones gravadas cuyo impuesto o tasa efectiva sea cero, como tampoco en el ámbito del Derecho Tributario Internacional resulta posible justificar que, como consecuencia de la aplicación de un Convenio para Evitar la Doble Imposición y el Fraude Fiscal, se generó lo que se conoce como doble no imposición, esto es, en virtud de tal acuerdo internacional, la renta de que se trate no fue sometida a tributación alguna ni en el país de la residencia del contribuyente ni en el país de la fuente de tal renta, ejemplificó Martínez.

Al establecer los activos, funciones y riesgos de la actividad económica, se debe hacer de manera precisa según la jurisdicción en la cual opere, evitando que la forma pretendida haga ver lo que la realidad económica del negocio jurídico de que se trate no permite justificar.

Se debe mirar especialmente si los negocios jurídicos se efectúan con jurisdicciones cooperantes o de baja o nula tributación, pues ello genera múltiples efectos sobre la actividad del contribuyente que tiene residencia fiscal en Argentina.

Si realiza operaciones con empresas vinculadas en el exterior, hay que identificarlas y documentarlas; cumplir con las disposiciones jurídicas en materia de Precios de Transferencia, evitará múltiples problemas.

Se debe tener siempre a disposición de las autoridades la información administrativa, financiera y legal que soporta sus negocios jurídicos;

Se deben revisar especialmente las operaciones con alto perfil de riesgo y regularizar espontáneamente las obligaciones tributarias que de allí resulten sin que medie proceso de fiscalización o revisión alguna por parte de la AFIP.

Por último, y para que todo lo anterior funcione, es necesario, profesionalizar a los trabajadores responsables de las áreas de riesgo.