IERAL: qué 'brotes verdes' se perderían si sigue la inestabilidad cambiaria

Por fuera de las comparaciones interanuales que determinaron el ingreso del país a un clima recesivo, el instituto de la Fundación Mediterránea advirtió que, si se miden períodos más cortos de tiempo, aparecieron ciertos signos de reactivación en materia de consumo, industria, construcción y comercio exterior, entre otros, que necesitan ciertas condiciones para sostenerse. 

Mientras la mayoría de analistas y consultoras caracterizó el último trimestre del año pasado como recesivo, a partir de datos interanuales de la industria, la construcción y el consumo, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea observó que, en la comparación mensual, aparecieron hacia el final de 2018 y comienzos de 2019 algunos indicadores que mostraron una incipiente recuperación en algunos sectores, cuyos signos alentadores podrían ser puestos en tela de juicio por el retorno de la inestabilidad cambiaria y financiera y el aumento del riesgo país de los días previos a la difusión de los términos de los nuevos desembolsos del FMI. 

Según el IERAL, en el mes de diciembre del 2018 tanto "las ventas de supermercados como de centros comerciales mejoraron un poco respecto de las de noviembre". Agrega que "en enero del 2019, los indicadores de construcción, industria, exportaciones, importaciones y del nivel general de actividad económica subieron respecto de diciembre del 2018". y que "en febrero, las ventas de autos 0km y los despachos de cemento aumentaron respecto de las de enero".

El trabajo del IERAL, antes de poner en contexto esos datos, defiende la idea de matizar las comparaciones interanuales con estos números que surgen de comparaciones en períodos más cortos, ya que "el análisis relevante para tomar decisiones es comparar la situación actual con la de los meses previos y no con respecto al año anterior".

El trabajo ofrece un ejemplo de la vida cotidiana: "Una persona que hace dieta, no debería sentirse muy contenta si su peso es menor que el de hace un año atrás si ha engordado bastante en los últimos meses". Reconoce, sin embargo, que "dado el corto período de mejoría observado, no es posible afirmar la finalización del proceso recesivo". Y refuerza con que "siguiendo la lógica de este ejemplo, una señal positiva puede ser el hecho que una
economía en recesión presente una mejora en los indicadores de actividad respecto de los últimos meses aun cuando los mismos se encuentren en niveles bastante más bajos que los del año anterior".


El problema, para el documento del IERAL, no está en discutir los métodos de comparación sino en que "en las últimas semanas el aumento de la prima de riesgo país y las mayores expectativas de devaluación obligaron al Banco Central a subir las tasas de interés para frenar el ascenso del dólar", una observación que antecede a este condicionante: "Para que la parte real de la economía siga recuperándose, es clave que los mercados financieros y cambiarios se estabilicen nuevamente y que la tasa de inflación comience a descender a partir de mayo. Es importante seguir el impacto sobre las expectativas que habrán de tener los nuevos desembolsos del crédito del FMI".

Según el documento elaborado por Gustavo Reyes, en 2018 la Argentina sufrió una especie de 'ACV' en su economía: la inflación casi se duplicó, el peso se devaluó un 50%, en el Banco Central renunciaron dos presidentes y afrontó una sangría en sus reservas de casi US$ 29 mil millones mientras que la economía terminó el año con tres trimestres seguidos de caída. Con el fin de estabilizar este proceso, el país tuvo que firmar dos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), uno en junio y otro a fines de septiembre".

"A casi 5 meses y medio del último acuerdo con el FMI los recientes datos muestran una marcada ambivalencia entre los datos del sector real de la economía y los financieros. En el primer caso, se observa una incipiente mejora y lo contrario sucede en los mercados cambiarios y de capitales", dice el documento.

"Para que los incipientes brotes verdes en los indicadores de actividad económica puedan afianzarse se requieren al menos dos condiciones. Por un lado, es necesario que los mercados financieros y cambiarios se estabilicen nuevamente (caigan las expectativas de devaluación) y por otro lado, que la inflación no vuelva a espiralizarse y comience a bajar (¿en mayo?) una vez superados los ajustes tarifarios propuestos por el gobierno. No obstante, la debilidad de la situación económica actual de Argentina (viene de un “ACV ) hace que la concreción de cualquier riesgo pueda volver a desestabilizarla y desencadenar un escenario bastante más pesimista", explica el IERAL. 

Y enumera cuáles son los riesgos que podrían desencadenar el escenario más negativo y, aunque "son varios", entre los principales se destacan los siguientes: "Un deterioro en cualquiera de los componentes del contexto externo: tasas de interés internacionales, riesgo de países emergentes, guerra comercial entre Estados Unidos y China, precios de commodities, problemas en Brasil, etc. Una complicación del contexto político - social de nuestro país: conflictos sociales asociados al proceso recesivo, encuestas que favorezcan a candidatos presidenciales que propongan reestructurar la deuda del país y/o romper relaciones con organismos internacionales, etc. Sospechas de incumplimiento de los compromisos asumidos con el FMI".

"La concreción de uno o más de estos riesgos podría volver a subir las expectativas de devaluación y, en ese contexto, es muy probable que también aumenten las expectativas de inflación complicando los acuerdos paritarios. Todo este combo no solamente podría terminar alargando el proceso recesivo sino también, podría romper en algún momento el clásico juego “dólar & tasa de interés y generar una mayor inestabilidad en el sistema económico".

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