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Gobierno-CGT y un diálogo frágil: reclamos, promesas y la protesta de fondo

Gobierno-CGT y un diálogo frágil: reclamos, promesas y la protesta de fondo

La CGT reunificada se fue de su primer encuentro formal con el Gobierno sin respuestas concretas. Hay un diálogo voluntarioso, pero que parece insuficiente ante el reclamo de sensibilidad social.

Fue un diálogo demasiado etéreo, casi naif. La flamante conducción de la CGT reunificada se fue de su primer encuentro formal con el Gobierno como había llegado: con un cúmulo de mensajes de buena voluntad, pero con las manos vacías de respuestas firmes y concretas. “Estos muchachos se creen que todavía están en campaña”, rezongó uno de los gremialistas mientras partía del Ministerio de Trabajo tras dos horas de reunión con los ministros Jorge Triaca, Francisco Cabrera, Jorge Lemus y el coordinador de la jefatura de Gabinete, Mario Quintana.

Pese a la desazón por lo que interpretaron como otra muestra de cierta improvisación de la administración macrista, en la central obrera valoraron que los funcionarios por lo menos expresaron su preocupación por el escenario social y se mostraron conscientes de los problemas, por lo que los gremialistas aceptaron renovar su apuesta en favor de mantener la instancia de diálogo. Claro que con límites impuestos por la propia realidad: si la consciencia oficial no se traduce en medidas concretas, ninguna mediación sindical podrá contener la profundización del conflicto social. “Sensibilidad, antes de que sea tarde”, fue la advertencia que sobrevoló todo el encuentro.

Desde el Gobierno optaron por caracterizar la conversación en los términos de un gesto de “madurez”. Escucharon y tomaron nota de los planteos que desgranaron los sindicalistas y ratificaron su plena disposición a la apertura de un debate con la cúpula cegetista para avanzar en consensos respecto a las principales iniciativas que promueve la Casa Rosada.

La decisión de habilitar un conjunto de comisiones para articular medidas en materia de salud, acordar instrumentos en defensa de la producción nacional, establecer mecanismos para reactivar la creación de empleo y frenar la litigiosidad laboral, y consensuar los aspectos centrales del proyecto de reforma del impuesto a las Ganancias se inscribieron en ese objetivo. “Que no sean solo para tenernos entretenidos”, desafió un gremialista ante la invitación oficial. La próxima semana se activará el primer espacio de discusión, prometieron los funcionarios para despejar cualquier duda. Y repitieron el libreto oficial: “Estamos trabajando. La situación va a cambiar. La inflación está bajando. La economía ya empezó a recuperarse”.

El momento más intenso de la charla sobrevino con la bronca que marcaron los gremialistas por la “inoportunidad” de ciertas declaraciones de algunos funcionarios y la exteriorización de planteos oficiales y empresarios por apurar reformas que en el ámbito sindical registran como parte de un renovado ímpetu de flexibilización laboral. La figura del titular del Banco Central, Federico Sturzeneger, pareció sintetizar el compendio de la censura cegetista por sus dichos sobre la necesidad de encorsetar las paritarias del próximo año en un tope de 17%, aunque todos se cuidaron de cualquier exabrupto.

“Menos mal que no vino Pablo”, ironizó uno de los asistentes. Se refería a la ausencia del número dos de Camioneros, quien se bajó a último momento de la reunión pero se ocupó de desacreditarla en un raid radial que acometió en paralelo a la charla con los funcionarios. Expresión de la postura más crítica del sindicalismo peronista contra el Gobierno, el hijo de Hugo Moyano marcó así sus diferencias con la estrategia de diálogo privilegiada por la conducción cegetista. Decidido a convertirse en punta de lanza de la presión por una ofensiva de confrontación y el llamado a un paro general, encolumnó a su tropa hacia la Plaza de Mayo para apuntalar la masividad de la Marcha Federal dispuesta por las dos CTA junto a organizaciones sociales y agrupaciones de izquierda. “De este Gobierno no podemos esperar nada”,

Las primeras imágenes de la movilización, que dieron a media mañana señales de una adhesión multitudinaria, recalaron también en el espacio de diálogo en la cartera laboral. Y abonaron las advertencias sindicales sobre la necesidad de acelerar una asistencia efectiva para los sectores vulnerables, jubilados y beneficiarios de planes sociales. En nombre propio, los gremialistas pidieron libertad para negociar bonos salariales de fin de año, con el compromiso de no reabrir sus respectivas paritarias.