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Gils Carbó busca ‘pasar el verano’ y luego contraatacar con denuncias

El traspaso a la Corte de las escuchas, la pérdida de autarquía y el freno al Código Procesal le quitaron poder. Cree, no obstante, que el macrismo detuvo la arremetida en su contra

Gils Carbó busca ‘pasar el verano’ y luego contraatacar con denuncias

Hay que pasar el verano. La frase puede aplicarse a cualquier ámbito laboral, pero como nunca, encaja en la situación actual de la procuradora Alejandra Gils Carbó. Desprotegida tras la salida del kirchnerismo del Ejecutivo, la jefa de los fiscales se mantiene en su cargo incluso cuando desde Cambiemos aseguraban, antes de que Mauricio Macri asumiera la Presidencia, que sería una de las primeras funcionarias que dejarían su puesto con el cambio de Gobierno. Cuando parece haber frenado esa arremetida oficial, no obstante, la gestión de Gils Carbó se vio debilitada en los últimos días a raíz de una serie de decretos que resintieron la autonomía del Ministerio Público Fiscal, el traspaso de las escuchas judiciales a la órbita de la Corte Suprema y el freno a la aplicación del Código Procesal Penal que le kirchnerismo había convertido en Ley.


"Si fuese por nosotros ya se estaría trabajando en sintonía con el Ministerio de Justicia para solucionar temas urgentes como el narcotráfico", esgrimen fuentes cercanas a Gils Carbó. Más allá de alguna foto de ocasión, la relación institucional entre la Procuración y la cartera que conduce Germán Garavano es prácticamente nula. Incluso, admiten, el vínculo está más aceitado con el Ministerio de Seguridad, que encabeza Patricia Bullrich y que tiene como interlocutor principal al secretario Eugenio Burzaco. Garavano y Gils Carbó se reunirán a finales de enero como lo hicieron antes de que terminara 2015, pero no se prevé que haya avances significativos en el diálogo habitual que mantienen.


Según confiaron a El Cronista fuentes del sector, Gils Carbó planea romper la tensa calma en febrero, recién después de la feria judicial, con una batería de denuncias a raíz de lo que, cree, es un avasallamiento a las atribuciones constitucionales que tiene el organismo que encabeza. La Procuración radicará las denuncias contra el Ejecutivo por considerar que la pérdida de autarquía del Ministerio Público Fiscal representará una "afectación al servicio de Justicia" de los argentinos.


Para avanzar con esas medidas, Gils Carbó aguardará a febrero porque, creen cerca suyo, tendrá mayor margen para negociar. "Con las designaciones por decreto de dos jueces para la Corte tomaron conciencia de que no pueden hacer lo mismo con una Procuradora", argumentan en el edificio de la calle Perón sobre por qué el macrismo parece haber detenido su embestida contra Gils Carbó.


Revelan, también, que decisiones como la de transferir a la Corte el Departamento de Interceptación y Captación de las Comunicaciones (Dicom), serán complejas para hacer efectivas. El máximo tribunal, incluso, postergó el traspaso hasta el 15 de febrero, por lo que por ahora sigue dependiendo de la Procuración este área que hace un año, antes de la muerte del fiscal Alberto Nisman, se encontraba enmarcada dentro de la Secretaría de Inteligencia.


"Cualquiera que ve como funciona el sistema de las escuchas entiende que es imposible hacer el traspaso de un día para otro", dicen, resignados por el cambio, quienes trabajan en el organismo conocido en el sector como ex "Ojota". Y advierten que, por ejemplo, la indefinición sobre a quién le corresponde supervisar el área afecta causas como la búsqueda de los prófugos por el Triple Crimen. "Hay muchas líneas interceptadas y comunicaciones que son seguidas de cerca. Si no está claro quién toma esas decisiones probablemente los intentos para rastrearlos se frustren", aducen las fuentes consultadas.