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Garavano es el nombre que suena fuerte para el Ministerio de Justicia

De 46 años y con una dilatada trayectoria, surge como candidato para ocupar el cargo que rechazó Sanz. Las dos vacantes en la Corte y la tensión con Gils Carbó, en agenda

Garavano es el nombre que suena fuerte para el Ministerio de Justicia

El armado político del próximo gobierno no comenzó ayer, horas después de que Mauricio Macri fuera electo presidente de la Nación, pero se aceleró al punto de que antes de diciembre se conocerán los nombres de todos los ministros que integrarán el Gabinete. Una de las pocas fijas que tenía Cambiemos era Ernesto Sanz como ministro de Justicia, pero inesperadamente el senador radical decidió bajarse de cualquier cargo y dejó vacía esa silla, para la que surge como principal candidato Germán Garavano, un hombre vinculado al PRO en la Justicia y que tendría el aval no sólo de Macri, sino también de especialistas del sector con los que consulta el mandatario.

De 46 años recién cumplidos, Garavano tiene una dilatada trayectoria judicial, siendo fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires de 2007 a 2014, durante la mayor parte de los dos mandatos como jefe de Gobierno de Macri. Dejó el cargo el año pasado cuando fue propuesto para ocupar un lugar en el Consejo de la Magistratura nacional como representante de los abogados porteños. Su lista ganó y él acordó compartir el mandato con Adriana Donato. Garavano debería empezar a mediados de 2016, pero su situación cambió con el triunfo a nivel nacional de Macri. Su trayectoria incluyó también un largo paso por la justicia penal, en todos los cargos.

A Garavano lo respaldan sus colegas, que incluso lo han llamado para felicitarlo por el nuevo cargo que, se estima, asumirá. Él asegura que nadie le dijo nada y con sus allegados especula que hay otros candidatos para ocupar el puesto. Entre ellos figuran Julio Conte Grand -con chances también de ser secretario legal y técnico en la provincia de Buenos Aires-, procurador porteño y Martín Ocampo, sucesor de Garavano en la Fiscalía de la Ciudad. Hay quienes no descartan a Guillermo Montenegro, aunque su nombre parece destinado al Ministerio de Seguridad. También aparecen, pensando en la alianza con el radicalismo, el senador Mario Cimadevilla, que termina su mandato el 10 de diciembre, y el diputado Oscar Aguad, que concluye su mandato en 2017.

La Procuración es otro cargo para el que se perfilan varios candidatos, aunque exista una jefa de fiscales en ejercicio como Alejandra Gils Carbó, con mandato hasta los 75 años si mantiene buena conducta, y que por ahora se niega a dejar su cargo. Para separar a la procuradora, el nuevo gobierno necesitaría los dos tercios del Senado y Diputados, escenario muy poco probable teniendo en cuenta que en ambas cámaras predomina el kirchnerismo.

En caso de que Gils Carbó se vea obligada a renunciar, surgieron varios nombres para reemplazarla. Ocampo, de buena relación con los fiscales y delfín del operador judicial y presidente de Boca Daniel Angelici, pica en punta, aunque Elisa Carrió haya instalado al fiscal José María Campagnoli como candidato y que Luis Juez sea otro aliado que podría ser premiado, ya sea como procurador o como defensor oficial. Los fiscales Raúl Pleé y Ricardo Sáenz también surgen como candidatos.

Las dos vacantes a la Corte Suprema que se deben resolver el año que viene también generan una ronda de nombres. Por la mencionada alianza con el radicalismo y su condición de jurista reconocido, Ricardo Gil Lavedra parece ser un candidato con consenso suficiente para desembarcar en el máximo tribunal. Sanz también tendría chances, y otro nombre que se menciona es el del abogado y ex consejero de la Magistratura Alejandro Fargosi. También se especula con que se respalde a algún miembro del Tribunal Superior de Justicia porteño y que una de las vacantes sea negociada con el justicialismo.