Fernández no recibiría el país de 2003 y deberá hacer el "trabajo sucio"

Sobrevuela la idea que el Frente de Todos buscan que se tomen ahora las decisiones impopulares y que en 2020 el país se parezca al que recibió Kirchner. Sistema financiero, tipo de cambio y gasto público.

Los acontecimientos de las últimas semanas profundizaron una crisis política que no hizo más que generar tensión en lo económico y que tuvo su punto culmine cuando el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció el "reperfilamiento" de buena parte de los vencimientos y el inicio de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para replantear los pago que tiene que hacer la Argentina.

Pero mientras todos cuentas los días para las elecciones de octubre los fundamentals de la economía se siguen deteriorando, por lo que el que asuma el próximo 10 de diciembre la presidencia deberá enfrentar una situación compleja.

Un trabajo de LCG Trading especula con que el próximo presidente será Alberto Fernández y que, aunque recibirá una situación compleja y que todas las crisis tienen cosas en común, el 2020 no será como el 2003. En este caso, es imposible comparar la economía que recibiría Fernández contra la que recibió Néstor Kirchner en 2003. Este último asumió con un tipo de cambio equivalente a $ 82 (ajustado por presión tributaria), recursos ociosos, el default declarado y un Estado que era la mitad de lo que es actualmente.

"Fernández asumirá con un país con alta inflación y elevada memoria inflacionaria (lo que garantiza inercia mayor), un tipo de cambio en niveles que aún no cierran la brecha de la cuenta corriente, puja distributiva, un país endeudado y bajo la tutela del FMI", señala el trabajo como contraposición a el 2003.

El economista Matías Carugati señaló a El Cronista que "sobrevuela" la idea que un caos mayor en la actual podría dejar a Alberto Fernández en un escenario similar al 2003. Sin embargo, entiende que hay "muchas diferencias en cuestiones no menores. Tenías un default generalizado, había una memoria inflacionaria más baja, una economía que había invertido en los 90 y tenías un estado de capital mucho más amplio que el disponible ahora. Además, la caída de la convertibilidad llegó con una demanda social estaban muy deprimidas. Hoy, la conflictividad social es muy alta porque llevas ocho años sin crecer y con alta inflación".

Por otro lado, señaló que otro punto que lo diferencia del 2003 es que en este caso "los incentivos están desaliñados. Fernández puede pensar que cuando peor mejor, pero va a tener que asumir el mando con una economía muy deteriorada y distinta a 2003 con desafíos muy difícil de resolver. Nestor K tenía que reordenar y construir. Acá puede forzar a que el gobierno actual tome medidas impopulares como el default y un eventual control de capitales, pero en 2020 la economía está difícil de manejar y deberá tomar medidas impopulares".

En la misma línea, Gabriel Zelpo, economista y socio de la consultora Seido, también se refirió a que el estado de situación de la economía de 2020 será diferente a la de 2003 en especial "en el sistema financiero".

"Hoy hay un sistema financiero más liquido y sólido para aguantar la reestructuración de la deuda. Los bancos están más sólidos porque se atajaron post 2002, eso también significó que el mercado financiero no creciera", agregó.

Otro punto que también explicó el especialista que diferencia la situación del país en la previa a Néstor Kirchner respecto a la de hoy es que el "descalce entre depósitos y prestamos en dólares que tenías por ese entonces es lo que determinó la pesificación asimétrica, hoy eso no existe. Los bancos tienen fondos para los clientes".

Tanto Zelpo como Carugati coincidieron que quizás una de las diferencias más importantes con la que se va a encontrar Alberto Fernández de acceder a la presidencia el próximo 10 de diciembre respecto de lo que tuvo Néstor Kirchner en 2003 es que no estará hecho todo el trabajo sucio. "Falta más ajuste para asimilar la situación de 2003, el gasto público se recortó pero sigue siendo muy alto", dijo el socio de Seido.

El informe de LCG señala que hacer una transición ordenada tiene sentido económico, pero no político y que la economía trabaja "en niveles de desconfianza muy elevados" en donde la discusión "pasa por cuál de los dos 'Presidentes' se hace cargo del control de capitales".

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