FMI: con la premisa de no ajustar de más, empezó la negociación

El Gobierno buscará que se posterguen los pagos de capital por al menos tres años. Y que el Fondo otorgue un respiro sin pedir una consolidación fiscal rápida con fuertes ajustes. Primero crecer, después pagar

No hay estabilización posible sin recuperación económica. Esa será la premisa central de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tuvieron ayer su señal de largada.

Bajo este concepto, la Argentina intentará que el organismo multilateral de crédito le otorgue espacio para que la política económica sea definida desde Buenos Aires por sus funcionarios.

A cambio, el Fondo pedirá el famoso "plan económico" consistente, en el que no cree el Gobierno.

El aviso de lo que será la premisa central también se puede leer en otra clave: el trato con el FMI tendrá en adelante reminiscencias de lo que hizo el ex presidente, Néstor Kirchner, entre 2003 y 2005.

No se ajustará de más (prestaciones sociales, jubilaciones ni quita masiva de subsidios), sino que el crecimiento económico permitirá ir gradualmente hacia la consolidación fiscal, de forma más lenta de lo que sucedió entre 2018 y 2019.

El presidente, Alberto Fernández, buscará que no le impongan políticas desde Washington, Estados Unidos.

Junto a su equipo, considera que las políticas de ajuste fiscal y contracción monetaria que signaron los anteriores programas no condujeron a la estabilización, sino a un mayor desorden.

Y que la tormenta que enfrentó su antecesor, Mauricio Macri, desde abril de 2018, no fue una "crisis de confianza" sino una de características estructurales.

La luz verde para negociar un nuevo programa y postergar al menos por tres años los vencimientos de 31.913,7 millones Derechos Especiales de Giro, que ayer equivalían a unos u$s 45.110 millones, se encendió ayer a la mañana en la Quinta de Olivos.

Allí Fernández se comunicó con la directora Gerente del organismo, la búlgara Kristalina Georgieva. Las conversaciones con el FMI conforman el siguiente eslabón de la reestructuración de 21 bonos de la deuda externa por u$s 66.137 millones y de títulos en dólares bajo ley local por u$s 41.715 millones.

El jefe de Estado estuvo acompañado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y por el representante del Cono Sur ante el Fondo, Sergio Chodos.

Más tarde, Guzmán y Chodos se trasladaron al Palacio de Hacienda para encontrarse con el titular del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, para firmar la carta de intención y enviarla a Washington.

En la misiva, señalaron que están "determinados a recomenzar el proceso de implementación de un sendero fiscal consistente una vez que los efectos de la pandemia desaparezcan, reduciendo el déficit fiscal primario de un modo que sea compatible tanto con la sustentabilidad de la deuda pública como con la recuperación económica".

"Esperamos que las conversaciones y el nuevo Programa no repitan lo que la actual Administración considera que fueron los defectuosos presupuestos del Programa de 2018. A tal fin, es esencial que se realice una evaluación precisa de los desafíos de Argentina", advirtieron.

Georgieva, por la tarde, comunicó: "Estamos preparados para desempeñar nuestro papel, y trabajar de cerca con Guzmán, Pesce y sus equipos para apoyar a Argentina en estos tiempos desafiantes".

Por otro lado, la Secretaría de Finanzas consiguió ayer tomar deuda en el mercado de capitales por un valor efectivo de $ 113.100,15 millones.

Como los privados prestaron más que los próximos vencimientos, durante agosto el Tesoro logró financiamiento neto por más de $ 85.000 millones.

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