LA AGENCIA GUBERNAMENTAL SE HAB A RETIRADO DE ARGENTINA EN 2012

Estados Unidos abre oficinas en el país para financiar obras de infraestructura y energía

La Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero asumirá riesgos y facilitará créditos para empresas norteamericanas. El nuevo embajador de Trump, cerca de llegar

Aunque el presidente del gobierno español Rajoy haya dicho a su paso por Buenos Aires que su país pretende ser nuevamente el primer inversor extranjero en la Argentina, tal realidad parece lejana, más aún luego de la confirmación del inicio de operaciones de la Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC), una agencia del gobierno de los Estados Unidos que facilitará el engrosamiento del stock de inversiones a largo plazo.

En efecto, la administración republicana que encabeza Donald Trump acordó en noviembre pasado reinstalar la OPIC en la Argentina, cuyo último préstamo a compañías asentadas por estas latitudes ocurrió en 2012. En esta nueva etapa, según informaron fuentes del Departamento de Estado, el foco estará en las inversiones en infraestructura y en energía, a fin de bajar los costos de financiamiento y los riesgos propios de una inversión.

Oficiales de la OPIC estuvieron días atrás en la embajada estadounidense en Buenos Aires, y repasaron junto a los oficiales de la sección económica los proyectos potenciales donde prestar crédito.

OPIC es una agencia autónoma del gobierno estadounidense que acompaña a empresas norteamericanas a invertir en mercados emergentes, similar al Eximbank. Su especialidad es proveer financiamiento, seguros contra riesgos, y apoyo para obtener fondos privados, cuando no es posible obtener financiamiento comercial.

La apertura de oficinas de esta agencia crediticia se dará días antes del arribo al país del flamante embajador estadounidense, el ex juez Edward Prado, a quien el Senado ya dio el visto bueno para asumir funciones.

Prado se halla por estos días con reuniones de consulta en el Departamento de Estado, en Washington. Ayer se entrevistó con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que se encuentra de gira por Washington. La llegada del nuevo representante se estima en la primera quincena de mayo, según fuentes diplomáticas.

Más allá de estos puntos, la agenda bilateral con los Estados Unidos guarda asuntos pendientes que Macri pensaba tratar con Trump en Perú, durante la Cumbre de las Américas, pero el republicano suspendió su participación. En su lugar irá el vicepresidente Mike Pence, a quien Macri recibió en agosto, con quien se tratarán los temas pendientes, a los márgenes de la cumbre hemisférica.

En la previa, Macri llevará a Lima la situación venezolana al tope de la agenda, pero también los contenciosos comerciales pendientes con la Casa Blanca.

La semana pasada, la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos (Ustic, por sus siglas en inglés) concluyó que la industria norteamericana de biodiésel se vio perjudicada por supuesto dumping en las importaciones de este biocombustible provenientes de la Argentina, pese a las múltiples reuniones y presentaciones del sector público y privado.

El Gobierno se halla en la disyuntiva de apelar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y esmerilar una relación compleja con Trump, o bien apostar por la vía bilateral, que mostró resultados para frenar momentáneamente sobre el acero y aluminio al mercado del norte, y para sellar el reingreso al mecanismo que reduce aranceles para exportar bienes agrícolas: el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP).

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