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Es hora de sacar piedras de la mochila tributaria que cargan los contribuyentes

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por  HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico

 

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En su intervención ante la Cámara de Diputados, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunció que el Gobierno espera presentar el mes próximo su propuesta para reformular las escalas del Impuesto a las Ganancias, asignatura que quedó pendiente tras la reducción del mínimo no imponible puesta en marcha a comienzos de año.

La novedad asoma casi como un gesto de bienvenida a la nueva CGT unificada, ya que varios de los gremios más poderosos (sobre todos los que tienen afiliados con sueldos nominales altos, como camioneros, petroleros y bancarios, que no apoyó a la conducción de la nueva central) transformaron este planteo en uno de sus reclamos centrales.

El Palacio de Hacienda puso en marcha en forma reciente una comisión para abordar una reforma tributaria, que difícilmente pueda alumbrar resultados en el corto plazo que le den mayor consistencia al cambio de Ganancias. El riesgo que deberá evitar el Gobierno es que este cambio se transforme en un parche que resuelva una necesidad política sin tener balanceado su impacto fiscal.

El debate que llegará al Congreso en septiembre puede convertirse en la oportunidad para discutir un esquema que le devuelva competitividad a la economía. En varios sectores la carga impositiva pesa en el valor final del producto más que su costo de producción, lo cual obliga a la sociedad a convivir con un nivel de precios altos que limita las chances a nuestros productos de ganar mercados externos. En definitiva, no se puede repensar el sistema impositivo sin repensar al Estado que se financia con esos ingresos. Es una asignatura grande y pesada, pero es hora de empezar a sacar piedras a la mochila tributaria que cargan los contribuyentes argentinos.

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Comentarios1
Ernesto Calvo Rodriguez
Ernesto Calvo Rodriguez 25/08/2016 04:41:51

Si. Y como vas a hacer con el deficit fiscal que sube y sube como espuma de cerveza. Marcos Peña no es economista y probablemente no entienda lo que pasa por la cabeza de Sturzenegger y de Pratt Gay