Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Entre la sorpresa y los temores, EE.UU. inicia un cambio de era con eje en la economía interna

"¿Llegó el Brexit americano?", se preguntaba un profesor de estudios internacionales en medio del dramatismo que significó la definición electoral

por  JORGE SOSA

Enviado especial - Washington
0

Protestas contra Trump frente a un hotel de su propiedad en Chicago

Protestas contra Trump frente a un hotel de su propiedad en Chicago

Washington madrugó ayer con un cachetazo electoral a la clase política dirigente. Al "establishment", como se le dice aquí a los referentes que mueven las políticas de la Casa Blanca y el Capitolio. "¿Llegó el Brexit americano?", se preguntaba un profesor de estudios internacionales en una de las tantas charlas de consultas que sucedieron estos días en medio del dramatismo de la definición electoral.

La posibilidad de un triunfo del polémico Donald Trump estaba en el menú de alternativas de los analistas. Pero una cosa son las posibilidades y otra los hechos consumados. Y los votos produjeron el cimbronazo. Hasta el martes mismo, funcionarios y operadores del partido demócrata creían que, aún con una disputa abierta en Florida, triunfando en un puñado de estados clave Hillary Clinton podía garantizarse la elección frente a ese fenómeno político llamado Trump. Pero la realidad les mostró su peor cara.

Para tener una dimensión del impacto que significó para los Estados Unidos esta historia, el New York Times llegó a considerar que se abre una era desconocida con poco paralelo en 240 años de historia del país. "Terremoto Trump", tituló el portal Político. Menos dramático, pero rodeado de dudas, el ciudadano de a pie en Washington (que esperaba un triunfo de Hillary) se encoje de hombros con cierto fastidio ante la pregunta y pone cara de "ya veremos". El país sigue funcionando.

La situación social y económica puertas adentro es la clave que se mide ahora para explicar ese terremoto y lo que puede venir de la mano de Trump. "Los demócratas no escucharon las demandas económicas de la clase media y buena parte de la clase trabajadora. Hillary no tuvo un mensaje contundente ante ese descontento", fue una de las primeras lecturas que se hizo del resultado por parte de quienes tienen contacto asiduo con asesores tanto demócratas como republicanos.

El voto de hastío por la falta de soluciones de la clase dirigente parece ser el contenido de las urnas que le dio la presidencia a una figura ajena a las estructuras partidarias.

Ese descontento incluiría a los trabajadores blancos, a una porción de la clase media que perdió ese status, con ingresos que no volvieron a recuperar terreno desde la crisis de 2008-2009 y con un "Obamacare" (la reforma de salud) que no los convenció.

Paradojas de la política norteamericana: el demócrata Obama dejará la Casa Blanca en enero próximo con alto nivel de popularidad. Según una encuesta de Gallup que se conoció el lunes, llega al 57%. Un experto que intentó explicar el fenómeno señaló que muchos no le perdonan aún los tropezones del primer mandato. Y además ese capital no resultó extensible a Hillary. ¿Quedará para Michelle?.
La otra paradoja es que buena parte de la dirigencia republicana, el partido ganador en los papeles, está también alcanzada por el voto de castigo público. Trump es, sobre todo, el fenómeno Trump.

Lo que se pregunta la mayoría de los políticos es si el explosivo Trump de la campaña se parecerá en todo al que ocupará el Salón Oval. Si sacudirá al planeta con sus promesas electorales o adoptará una versión más moderada y atada a los tiempos y contrapesos institucionales. Muchos creyeron ver ya señales de esa segunda versión en sus movimientos de ayer. En lo económico, se duda sobre la viabilidad real de revisar todos los tratados comerciales como se lanzó en la campaña, pero se da por seguro que se buscará una nueva política orientada a reforzar el flujo de inversiones hacia el mercado interno y la producción local, y una fuerte apuesta a la obra de infraestructura para crear empleo.

Un republicano memorioso poco entusiasmado con Trump recordaba que en su campaña antes de llegar a la presidencia Obama había cuestionado el acuerdo del NAFTA, pero luego adoptó una posición mucho más de centro. Pero no son horas apropiadas en Washington para ejercitar pronósticos.