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Enojado, Macri pidió evitar las internas en el Gobierno y apurar las obras

Por segunda vez, el Presidente habló de las diferencias dentro de su administración pero no para minimizarlas. Estaría molesto con las demoras en la gestión de algunos ministerios

Macri ayer junto a Vidal y Rogelio Frigerio en la inauguración de una planta depuradora en Lanús

Macri ayer junto a Vidal y Rogelio Frigerio en la inauguración de una planta depuradora en Lanús

En los primeros días de septiembre, ya comenzando a transitar el segundo semestre en el que supuestamente la economía repuntaría, Mauricio Macri minimizó una de las internas más paradigmáticas de su administración: "Están bien los dos. Es sano que haya matices en las opiniones. Son dos personas muy valiosas, inteligentes, capaces y que están haciendo su trabajo muy bien", opinó, en referencia a los titulares de Hacienda, Alfonso Prat Gay, y del Banco Central, Federico Sturzenegger. La baja de la inflación de entonces, con esas declaración después de un acto en Villa Soldatti, reducía las peleas internas a un segundo plano.

Ahora, llegando a fin de año, con agoreros presagios duhaldistas de un diciembre caliente, la paciencia del Presidente parece haberse terminado. "Espero que cada día más trabajemos todos, tirando para el mismo lado, porque cuando hay tanta gente esperando una solución, que quiere volver a creer y a recuperar la esperanza de que sí se puede, no debe haber lugar para pequeñas diferencias ni confrontaciones", sentenció ayer el mandatario en la inauguración de una planta depuradora en Lanús. El kirchnerismo, con el ex alcalde local Darío Díaz Pérez a la cabeza, denunció que ya había sido puesta en funcionamiento el año pasado.

De cerca, ayer, lo escuchaban al Jefe de Estado su ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín; el alcalde Néstor Grindetti; y la gobernadora María Eugenia Vidal, la figura de Cambiemos con mejor imagen en las encuestas, con quien compartió acto el viernes, un timbreo el sábado y repetirá escenario hoy en Vicente López. El operativo 2017 está en marcha: el desencanto de Macri, confiaban ayer en la Casa Rosada, responde a una recuperación económica que tarda en vislumbrarse ante las cada vez más cerca próximas legislativas, claves para la supervivencia política de Cambiemos. "Ahora en diciembre se va a empezar a ver la reactivación", confió ayer un ministro. Una cosa es en los indicadores y otra en la calle.

Por si quedaran dudas de los receptores del reto presidencial, más propios que extraños, Macri añadió: "No puede haber lugar para confrontaciones, no sólo dentro de los equipos nuestros, de Aysa, del Ministerio, del Gobierno, ni con los intendentes, ni con los gobernadores, porque hay que cubrir todo el territorio argentino". Y dejó una promesa (electoral) para el año próximo: "Vamos a estar casi todos los días inaugurando una obra".

"Está enojado porque la gestión es despareja en los distintos ministerios", reveló ayer uno de los que no se dio por aludido en la reprimenda ¿A quiénes se dirigió Macri? Chaín es el principal acusado por la demora en las obras. Y, además, el diario Perfil contó el domingo el malestar presidencial con Francisco Cabrera (Producción), Jorge Lemus (Salud) y Sergio Bergman (Ambiente). Podrían tener una salida "elegante", una candidatura que expulse del gabinete; o una nada elegante.