ARRANCARON AYER LAS AUDIENCIAS PÚBLICAS PARA DETERMINAR EL AUMENTO DE GAS

Energía y las gasíferas divididas por el factor de estabilización en las facturas

Las empresas quieren facturas planas para que a los usuarios no se les complique pagar en invierno, mientras Aranguren busca que la gente conozca y abone lo que corresponde

Las audiencias públicas para determinar el futuro aumento del gas a partir de abril arrancaron ayer con dos incógnitas: cómo ajustar los cálculos que habían hecho las empresas respecto a la inflación mayorista (se quedaron cortos) y cómo hacer "más previsibles" las facturas sin quitar incentivos al ahorro en los meses de mayor demanda, algo que divide opiniones entre el Gobierno y las gasíferas.

 

Las tarifas de gas aumentarán entre un 35% y un 50% promedio en todo el país, según cada región, de acuerdo con los pedidos que realizaron las distribuidoras y transportistas al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Pero sucede que la inflación mayorista, que es el índice que utiliza el sector para actualizar precios, se disparó un 4,6% en enero mucho más que lo previsto por las compañías y sumará más presión a las facturas.

Al mismo tiempo, la devaluación de diciembre y enero encarecerá el gas en boca de pozo (aquello que se retribuye a las productoras), que saltará de u$s 4,19 a u$s 4,68 en promedio.

Con todo, el incremento sería superior a un 100% interanual y fuentes del sector reconocen que es "fuerte". Por eso, discuten la forma de aplicar un factor de estabilización que recorte los picos.

El Ministerio de Energía y las empresas encontraron que el consumo baja sustancialmente en los bimestres 1, 2 y 6 (enero-febrero; marzo-abril y noviembre-diciembre) de cada año, con picos entre los bimestres 3, 4 y 5 (mayo-octubre). Así, las propuestas que hicieron las compañías al ente regulador con carácter no vinculante es sumar los consumos y dividirlos para generar un promedio invernal y otro estival. Eso hará que el período junio-julio, que es el de menores temperaturas, no sea imposible de pagar para los usuarios y de cobrar para las firmas.

Según confirmaron tres fuentes a El Cronista, el Ministerio está preocupado porque cree que con esta idea se le sacaría un incentivo al ahorro. Es que la tarifa plana o estabilizada permitiría evitar que a los usuarios residenciales le lleguen facturas mayores a $ 5000 por el consumo invernal y se irá pagando en cuotas. De esa manera, se quitaría una señal para no derrochar la energía, ya que una boleta impagable generaría demandas del fluido más razonables.

Anteriormente, el ministro Juan José Aranguren se había opuesto a las "facturas previsibles", ya que es partidario de que la gente conozca cuánto consume y su costo, y abone lo que corresponde. En Energía ahora dicen que "no hay decisión tomada" sobre estas nuevas propuestas. De todas formas, las boletas invernales tendrán cierta lógica de ser más caras que las estivales.

La presentación de Camuzzi en la audiencia de ayer de Bahía Blanca contempla una "modalidad de financiación optativa de los períodos de mayor consumo, consistente en prorratear el 25% del total de las facturas de los bimestres 3, 4 y 5 del corriente año", que se dividirá a su vez en un 20% en el último bimestre del año y un 40% en los primeros dos bimestres de 2019.

Por otra parte, las distribuidoras exhiben esta semana que sobrecumplieron el plan de inversiones el año pasado. Camuzzi adujo que en 2017 desembolsó $ 1002 millones entre su filial del Sur y la Pampeana, cuando estaba obligada a invertir $ 521 millones. Para 2018, el requerimiento es de $ 1794,6 millones.

La presentación que hará Metrogas mañana en la Ciudad de Buenos Aires muestra que sobrecumplió en $ 58 millones las inversiones (desembolsó en 2017 $ 486 millones, contra $ 428 millones que tenía obligados), y también justifica que sus costos aumentaron entre un 20% y un 35% en todo el año pasado.

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