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Encuesta: cuáles son las mejores y las peores líneas de subte

Según un relevamiento realizado por Subterráneos de Buenos Aires demostró que en los últimos cuatro años creció un 30% la calificación positiva de este medio de transporte.

Encuesta: cuáles son las mejores y las peores líneas de subte

Las líneas subte A y H son las mejor conceptuadas entre los usuarios del servicio, mientras que las líneas B y C son las que tienen menor nivel de aprobación, según un relevamiento realizado por Subterráneos de Buenos Aires (Sbase), que además demostró que en los últimos cuatro años creció un 30 por ciento la calificación positiva de este medio de transporte.

El último “Informe sobre el nivel de satisfacción del usuario de subte” revela que la calificación positiva del servicio -en general- creció del 33 al 64 por ciento entre 2012 y 2016, mientras que la opinión negativa cayó del 25 al 8 por ciento.

“Se hicieron muchas cosas para mejorar la satisfacción del usuario: hoy hay cero grafittis, menos filtraciones, se puso wifi en las 86 estaciones, se inauguraron tres nuevas estaciones de la línea H, se pusieron cámaras de seguridad, carteles indicadores del tiempo restante para el próximo servicio, se instalaron máquinas automáticas para la recarga de la tarjeta Sube y bajaron mucho los delitos en el subte”, aseguró Juan Pablo Piccardo, titular de Sbase.

La línea A aparece como la mejor línea, dado que reúne un 73 por ciento de opiniones positivas y sólo un 6 por ciento de evaluaciones negativas. Le sigue la línea H, con un 70 por ciento de aprobaciones y un 5 por ciento de rechazos.

Por otro lado, la línea C es la más rezagada, con un 60 por ciento de valoraciones positivas y un 8 por ciento de negativas; encontrándose en una situación levemente superior la línea B, con un 60 por ciento de opiniones favorables y un 9 por ciento de desfavorables.

Las líneas D y E, en tanto, se encuentran en una posición intermedia con 63 y 64 por ciento de aprobación, respectivamente, y un 8 y 7 por ciento de desaprobaciones. “Las dos mejor valuadas son las que tienen una mejor presentación de las estaciones y coches nuevos con aire acondicionado. En la A, por una renovación importante de coches viejos de madera que tenían cien años y que implica que ahora tenga una flota parcialmente nueva, y la H, porque comenzó a funcionar con coches nuevos”, dijo Piccardo a Télam.

Respecto de las líneas con menor nivel de aprobación, Piccardo aclaró que tanto la C como la B “mejoraron mucho su imagen positiva”, que en el caso de la primera se duplicó, pasando del 30 por ciento en 2012 al 60 por ciento en 2016.

En ambos casos, el funcionario atribuyó las opiniones negativas a la circulación de trenes con coches viejos que sufren frecuentes desperfectos, “porque lo que más nos reclaman es aumentar la frecuencia y evitar los amontonamientos”.

El delegado del taller Constitución de la línea C y secretario general adjunto de los metrodelegados, Néstor Segovia, aseguró que este servicio “no logra estabilizar su frecuencia” porque “había 14 formaciones de 6 trenes cada una, y ahora hay entre 8 y 10”. Para el ex delegado de la línea B Claudio Dellacarbonara, “el punto más conflictivo tiene que ver con las interrumpciones y las demoras” del servicio, que el dirigente vinculó con “la compra de los trenes usados a España, que tienen un promedio de 40 años. Estos coches tienen muchos problemas técnicos, se quedaban parados por las averías que se producen y es muy difícil volver a ponerlos en funcionamiento”.