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En menos de un año, el G20 vio pasar tres presidentes del Banco Central

Los tres recambios se notaron en las conferencias de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales. Nicolás Dujovne resistió a todos 

Que en 83 años de historia sólo un presidente del Banco Central haya concluido su mandato resume la inestabilidad monetaria argentina. Pero que en un año clave para el país como este, en el que preside el G20, hasta ahora (no está terminado aún 2018) hayan sido tres los que representaron a la Argentina en los encuentros de los 20 Estados desarrollados y emergentes más relevantes delimita que el período actual fue uno de los más vaivenes tuvo en materia económica.

El primer encuentro de ministros de Finanzas y banqueros centrales, en el marco del G20, fue en Buenos Aires el 19 y 20 de marzo. En esos días Nicolás Dujovne y Federico Sturzenegger encabezaron las reuniones que se llevaron a cabo en el Centro de Exposiciones (cerca de la Facultad de Derecho). 

Las sesiones del 19 y 20 de marzo las encabezaron Dujovne y Sturzenegger, fue hace siete meses

Con una economía que se encaminaba crecer un súper 3% (en vez de 3,5% por efecto de la sequía) y la promesa oficial de que con la mágica tasa de interés los precios, aún con aumentos de tarifas mediante, iban a comprimirse y se lograba la meta de inflación actualizada el 28 de diciembre a 15% anual (porcentaje que quedó en un tercio del número que los analistas esperan para este año, de 45%), la preocupación de aquél mes se enfocaba en si el Mercosur lograba la alianza con la Unión Europea y el impacto de la guerra comercial mundial.

También estuvo Sturzenegger en el segundo encuentro de banqueros centrales, esa vez en Washington en abril, aunque ya para mediados de julio otra vez en suelo porteño ya el poeta de la varita mágica cedió su lugar.

El 22 de julio, un mes después de haber reemplazado a Sturzenegger, la representación en el G20 fue de Dujovne y Luis Caputo

Fue entonces, en julio, que la esperanza se depositó en Luis “Toto” Caputo, héroe de esos meses por haber orquestado desde el Ministerio de Finanzas algunas emisiones de deuda calificadas desde el mercado como exitosas, tanto por el timming que empleó como por la estrategia de emitir en ayuda de, nada más y nada menos, el desarme de Lebac en manos del Banco Central.

Caputo, en el encuentro en Buenos Aires en julio, tuvo que mostrar sus credenciales a la directora gerente del FMI: Christine Lagarde: justo un mes antes se había rubricado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, parte I. 

No obstante, los roces con Dujovne, sumado a las propias intenciones de Caputo de no continuar tanto tiempo en la función pública, llevaron a que presente su renuncia el día del último paro nacional organizado por la CGT, un día antes del anuncio del acuerdo por la ampliación del stan-by con el FMI, o el “acuerdo Parte II”.

En Bali, Dujovne concurrió con Verónica Rappoport, vicepresidenta del Banco Central ahora dirigido por Guido Sandleris, el tercer titular de la entidad

En la paradisíaca Bali, con un mar casi tibio y aún con los terremotos cercanos presentes, el turno era ahora del “Di Tella boy”, Guido Sandleris. Tras su paso por el ministerio de Hacienda, desde donde encabezó las negociaciones con el FMI, ahora Sandleris era quien debía acompañar a Dujovne en la cuarta reunión de ministros y banqueros centrales del G20, que se hace por estos días de manera paralela a la reunión anual del FMI y el Banco Mundial.

Pero estrenar cargo con la ambición de frenar una corrida cambiaria, buscar calmar la volatilidad del dólar y a su vez ponerse la meta de que la base monetaria iba a tener nulo crecimiento lo requirió en sus cuarteles de la calle Reconquista en Buenos Aires.

Era, a su vez, una buena oportunidad para que Dujovne, luego de que mayo Lagarde lo pusiera en evidencia y le marcara que estaba “short on women” (“corto de mujeres”) en su equipo, viajara acompañado por la vicepresidente del Banco Central, Verónica Rappoport.