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En medio de polémicas, se habilitó la incineración de residuos en la CABA

El proyecto fue aprobado, hoy, en la Legislatura porteña, con Vamos Juntos haciendo valer su mayoría. Falta de información, denuncias cruzadas y el reclamo de cartoneros y organizaciones de la sociedad de civil oficiaron de marco.

En medio de polémicas, se habilitó la incineración de residuos en la CABA

Un debate sin intercambio de opiniones informadas. Un despacho en la Comisión de Ambiente firmado antes de que la discusión hubiese finalizado. Una llegada a recinto en tiempo récord. Un proyecto de ley aprobado, con la marcha fúnebre musicalizando la escena. Este es el contexto en que, esta tarde, la Legislatura porteña aprobó la reforma de la Ley de Basura Cero (N° 1854) y habilitó la incineración de residuos, una práctica que no se utiliza en estos lares desde los ’70s y es resistida por diversas organizaciones de la sociedad civil por los efectos que podría conllevar al ambiente, a la salud de la población y al empleo de quienes hicieron del reciclado de residuos un oficio.

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36 afirmativos (los 34 de Vamos Juntos, más Sergio Abrevaya y Marcelo Depierro) y 22 negativos (ninguna abstención) marcaron lo que podría ser el nuevo rumbo de la política de residuos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuál sería este nuevo camino? Poco se sabe, ya que las especificaciones de las plantas que se instalarán (lugar, costo y financiamiento, entre otros detalles) nunca formaron parte de la conversación. Solo dos cuestiones parecen claras en estas horas. Por un lado, la habilitación de la quema de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. Por el otro, el cambio de metas de la Ley de Basura Cero.  

El texto original planteaba la disminución progresiva de la cantidad desechos a ser depositados en rellenos sanitarios en cuatro etapas: de un 30% para 2010, de un 50% para 2012, de un 75% para 2017 y la prohibición de la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables para 2020. Estas cifras tomaban como base los niveles enviados a la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) durante 2004, esto es, 1.497.656 toneladas. Con la reforma hoy aprobada, el año base se corre a 2012, y se fijan nuevos objetivos de reducción: 50% para 2021, 65% para 2025 y 80% para 2030.

Es menester notar que en 2012 se enviaron 2.131.078 toneladas a entierro. La primera nueva meta implicaría, entonces, llevar este número a 1.065.539 toneladas para 2021 (esto es, 50% menos). No obstante, con 1.101.202 toneladas enviadas a relleno en 2017, este objetivo estaría prácticamente cumplido. Por otra parte, el monto enterrado en 2017 equivale a una reducción del 26% de 2005 a la fecha, ubicándose el cumplimiento de la ley bastante lejos del 75% prometido.

Otra curiosidad del debate que tuvo sede esta tarde: Diego Santilli, hoy vicejefe de Gobierno y, como tal, presidente de la Legislatura y de la sesión que reformó la Ley de Basura Cero, en 2005 era legislador y uno de los votos que le dieron vida (junto a los de Gabriela Michetti y Marcos Peña, hoy vicepresidenta de la Nación y jefe de Gabinete, respectivamente).

Retroceso ambiental

“Esta ley es un verdadero retroceso para la Ciudad. Es un proyecto que saben que la sociedad no lo avala. Por eso lo quieren votar a escondidas y de un día para el otro”, sentenció Patricio del Corro, legislador por el Frente de Izquierda, al debatirse el proyecto en el recinto.

Por su parte, Mariano Recalde, de Unidad Ciudadana, aportó: “Lo que estamos discutiendo, hoy, es si abrimos la puerta a la incineración, un camino del que están volviendo los principales países del mundo –los más avanzados en esta materia. El apuro y la falta de información fueron las reglas en estos días de tratamiento de la ley. No hemos tenido, por parte del Gobierno, respuesta a nuestras consultas”.

En la vereda opuesta a estas opiniones, Gastón Blanchetiere, de Vamos Juntos, hizo mención a que “no existe un solo país en el mundo que recicle el 100% de sus residuos”, al tiempo que apuntó que en Alemania y en Francia, por ejemplo, existen 121 y 122 plantas incineradoras, respectivamente. “¿Estamos diciendo que estos países matan a su población?”, ironizó.

Cada punto de vista fue expresado con el contrapunto de los numerosos recicladores urbanos que se hicieron presentes en el recinto, así como también en las calles lindantes a la Legislatura. Con carteles que rezaban “No a la incineración de la basura, ¡sí al reciclado!”, enunciaron su reclamo: el de 6.000 trabajadores directos, y miles más indirectos, que ven sus fuentes de empleo peligrar con el avance de la incineración, en donde podrían terminar, indiscriminadamente, tanto residuos reciclables como no reciclables. Terminada la sesión, entonaron a viva voz el himno nacional argentino, al tiempo que activistas de Greenpeace –quienes fueron retirados violentamente del recinto– desplegaban carteles con la insignia “Quemar basura mata”.

Inteligencia

Hubo un elemento que ofició como antesala del debate y al que muchos legisladores hicieron referencia: el Gobierno porteño habría utilizado fondos públicos para “influenciar” a periodistas y personalidades del sector, de modo de que mostraran una opinión favorable a la incineración. La denuncia fue realizada ayer, en la propia Legislatura, por dirigentes políticos, sociales y diversas ONGs, quienes aportaron documentos confidenciales (nueve en total) del Ejecutivo de la Ciudad. Entre ellos, se incluye una “lista negra” de “personajes escaneables”, en donde se detallan periodistas y dirigentes de ONGs, su inclinación al proyecto y las posibilidades para influir en sus opiniones, y en algunos casos sugiriendo coaccionarlos con pauta de publicidad oficial; y una “línea de tiempo” que describe el proceso de licitación –anunciando su apertura en junio (en paralelo al Mundial de Fútbol) y la adjudicación en diciembre– e incluye tiempos mediáticos (con notas “plantadas” a medios y periodistas, con viajes, documentación y “relacionamiento” y “pedagogía” con voceros).

Ante estas denuncias, uno de los pedidos fue apartar del debate el proyecto en cuestión, “dada la falta de transparencia y las pocas garantías de un verdadero debate”.

“No se puede tomar livianamente la denuncia que se hizo ayer. Delata un manejo conspirativo del Estado porteño y la manipulación de la opinión pública”, fueron las palabras con las que Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, se hizo eco de la situación. Su pedido de devolver el proyecto a la Comisión de Ambiente, para dar tiempo a que sea debatido más transparente e integralmente, fue rechazado. Con 22 votos afirmativos y 36 negativos.