Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

En la decadencia del todos contra todos, José se convirtió en "el ingeniero López"

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

por  FERNANDO GONZALEZ

Director Periodístico

1

Juan José Campanella, cineasta consagrado y uno de los tipos más talentosos de la Argentina, escribió en twitter el miércoles por la noche. "En Argentina, Ionesco sería acusado de costumbrista...". Un rato después, el ahora célebre lanzador de millones de dolares José López, aparecía bailando en el programa de Marcelo Tinelli rodeado de monjas de convento y bajo una lluvia de billetes verdes. Minutos después, el imitador del ex funcionario con casco de keblar tiraba bolsos hacia un balcón mientras la imitadora de Cristina Kirchner anunciaba la asignación universal por pala. Flanqueaban la escena bufones divertidos de Luis Delía, Amado Boudou y de Alicia y Máximo Kirchner. Tiene razón Campanella. A Ionesco no le hubieran otorgado un trabajo de guionista en Showmatch por demasiado aburrido.

Claro que ayer la cosa se puso más seria. Sobre todo cuando el titular de la Cámara de la Construcción, Juan Chediak, acusó a Cristina y a Julio De Vido de haber estado al tanto de las irregularidades que reinaban en el universo K de la obra pública. Primero le respondió el arquitecto, por twitter. Y después le tocó a la ex presidenta, por facebook. Que el empresario también había participado de las concesiones y no había dicho nada en su momento. Que ella no era quién le había dado los millones a López y que había que buscar entre los beneficiarios de los contratos. Desesperado, De Vido intenta evitar como sea que el Congreso le quite los fueros. Y, en boca de Cristina, el celebrado José pasó a ser ya "el ingeniero López". Se cierran las vías de escape. La dinámica del todos contra todos comienza a desmoronar el castillo de la decadencia kirchnerista.