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"En la Argentina veo todavía un exceso de crispación"

El ex presidente español pidió que en su país no se obstaculice al Partido Popular para que forme gobierno. "Incluso si (Mariano) Rajoy, como creo, no se lo merece", planteó

por  NOELIA BARRAL GRIGERA

Enviada especial a Tucumán
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El ex presidente español Felipe González estuvo el fin de semana en Tucumán, adonde habló ante unos 500 ejecutivos de todo el país, en el marco de la reunión nacional de empresarios del Bicentenario. Allí cuestionó la "manía" latinoamericana de "refundar países con 200 años de historia"; cargó contra los discursos de izquierda pronunciados por "cleptócratas autoritarios", cuestionó con dureza al venezolano Nicolás Maduro y al estadounidense Donald Trump. Momentos antes, en una entrevista con El Cronista y otros medios, había evaluado los escenarios políticos y sociales de Europa y de la Argentina.

–¿Cómo analiza la situación?
–El mundo está bastante convulso. Yo salí de Madrid pensando que a la segunda vez que se repitieran las elecciones no iban a volver a bloquear la formación del gobierno y parece que van en ese camino, lo cual resulta muy extraño. Es como si uno le dijera al ciudadano "usted se equivocó al votar, así que vote de nuevo". Otra vez votan y otra vez le dicen: "Usted se ha vuelto a equivocar". Lamento decir que si hubiera repetición de elecciones, ninguno de los cabezas de cartel deberían repetir. Es lo menos que pueden hacer como autocrítica.

–¿Qué papel le cabe al PSOE?
–Tiene que ejercer su responsabilidad sin oponerse a que forme gobierno quien puede formarlo. Mi posición es que no debe obstaculizar que se forme gobierno del Partido Popular. Incluso si (Mariano) Rajoy, como creo, no se lo merece.

–Parece que su partido no le va a hacer caso, ¿no?
–No lo sé. Pero España no se merece estar sin gobierno desde octubre, no es posible, con los problemas que tenemos en nuestro país y en Europa, por favor. Es un disparate y una irresponsabilidad.

–¿Cómo debería alcanzarse un acuerdo?
–El Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, ha sacado más diputados que la vez anterior. Por lo tanto, debe intentar formar gobierno. Y los partidos que no pueden ofrecer una alternativa lo deben facilitar. No tienen que hacerlo porque les gusten las propuestas de Rajoy, lo cual es casi imposible, sino por responsabilidad con el ciudadano.

–¿Cómo lo ve a Mauricio Macri?
–Arrancando. ¡Lleva menos tiempo en el gobierno que nosotros repitiendo elecciones! (risas). Yo he llegado a la conclusión de que a Rajoy le gusta gobernar en funciones, así no tiene que ir al parlamento, pero bueno... En la Argentina, en la sociedad, sobre todo en Buenos Aires, veo todavía un exceso de crispación y yo soy partidario de que haya diálogo. La política es el arte de gobernar el espacio público que compartimos. Y en ese espacio público hay una pluralidad de ideas. En el caso de la Argentina, como en el de España, hay tantas ideas como ciudadanos, no como partidos. Cada uno tiene sus ideas. Uno tiene que gobernar sobre la pluralidad de las ideas, no puede gobernar sólo para quien lo vota. Uno tiene que ofrecer un proyecto de país que interese a todos, aunque no te hayan votado. Para eso hace falta mucho diálogo y mucho pacto.

–¿Cuáles son los desafíos del socialismo en la Europa de hoy?
–Está en crisis la idea misma de Europa, no ya de la socialdemocracia. Lo del Brexit es un ejemplo clarísimo, lo diré sin tapujos, de una irresponsabilidad de los líderes, que cada vez es más frecuente. El señor (David) Cameron decidió incendiar la casa para salvar los muebles, y se quedó sin casa y sin muebles. Y ha metido a Gran Bretaña en un lío monumental, con fracturas territoriales y generacionales. Pero no se vota por irse o no de Europa. Se votan emociones. Vean la campaña de Trump. A lo mejor algún día dice algo razonable, pero tendrá que ser porque se equivoque (risas).

–¿Cómo ve la reacción de Europa a la crisis de los refugiados?
–Tenemos un enorme problema para comprender lo que pasa con los refugiados. Europa de aquí a 2050 va a necesitar como mínimo 20 millones de inmigrantes. Como mínimo. La demografía la mata. Pero a la vez tenemos miedo de que lleguen los inmigrantes. Y observen un fenómeno: mientras más desarrollo tiene una sociedad y mejor nivel de servicios públicos tiene, más rígida se vuelve a la hora de admitir flujos migratorios. Parece mentira, pero la pobreza es más flexible, más generosa, que la riqueza. Cuando los servicios públicos están bien desarrollados y entra una avalancha de gente, todo el mundo protesta. Incluso los que entraron hace cuatro minutos.