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En el primer trimestre del año, el Gobierno gastó 40% menos en importaciones de energía

Por la caída del precio del petróleo, en los tres primeros meses las compras al exterior totalizaron en u$s 643 millones contra u$s 1063 millones del mismo período de 2015

En el primer trimestre del año, el Gobierno gastó 40% menos en importaciones de energía

El derrumbe del precio internacional del barril de petróleo viene abaratando mes a mes la factura de importación de energía del Gobierno. Según datos del Ministerio de Energía y Minería recientemente actualizados, en el primer trimestre de 2016 las compras energéticas al exterior totalizaron en más de u$s 643 millones, contra los más de u$s 1063 millones pagados en el mismo período de 2015. Las cifras implican una contracción del orden del 40%.


El menor costo se explica principalmente por el derrumbe del crudo, dado que los volúmenes importados casi no registraron variación. Si bien en el último mes, la cotización externa del barril recuperó terreno y hoy se ubica en torno a los u$s 48 para la referencia WTI que se negocia en el mercado de los EE.UU., en los tres primeros meses del año promedió cerca de los u$s 33. Ese valor representa casi u$s 20 menos que lo que cotizaba el petróleo entre enero y marzo de 2015, cuando el barril registraba un precio más cercano a los u$s 50. Considerando que el valor del crudo fija el precio de sus derivados directos, como por ejemplo las naftas, el gasoil y el fueloil, y que también tiene incidencia en la tarifa del gas natural, su derrumbe impacta de lleno en todos los combustibles que importa el Estado.

Arma de doble filo

De todas formas, el precio internacional del petróleo juega un arma de doble filo. Por un lado, reduce los gastos del país en materia de importación, pero por otro, trae aparejado implicancias adversas en la industria petrolera local, en detrimento del camino hacia un autoabastecimiento energético. La preocupación en empresas, provincias productoras, trabajadores del sector y de las autoridades del Gobierno nacional es alta. Los niveles de actividad y las inversiones destinadas a su desarrollo están siendo afectados.

En la mayoría de las provincias de la región patagónica, donde se extiende el grueso de la producción de hidrocarburos, se ha implementado un procedimiento preventivo de crisis, que incluye suspensiones, reducciones de jornadas al personal, adelanto de jubilaciones y baja de equipos. En concreto, la intención del plan –consensuado con todos los actores– apunta a lograr que, con niveles de inversión menores, se consiga la misma productividad. Ante este escenario, la administración de Mauricio Macri decidió también prorrogar, aunque en valores inferiores, el subsidio que implementó el kirchnerismo el año pasado para mantener el precio interno de crudo más alto que el internacional y así, ayudar a apuntalar el negocio. La asistencia financiera es fondeada por los automovilistas cada vez que llenan sus tanques. En esta línea, el Gobierno autorizó 4 subas en los surtidores en los cinco meses que van del año y los combustibles treparon un 31%.


El problema también se ve reflejado en las exportaciones, que es la otra cara de la moneda. Si bien este negocio se concentra prácticamente en la provincia de Chubut, es una vía de ingreso de dólares al país. Según los números oficiales, las ventas al exterior disminuyeron en casi la misma proporción que las importaciones. Pasaron de más de u$s 410 millones de enero a marzo de 2015 a poco más de u$s 251 millones en el mismo lapso de 2016, registrando una caída de más de 38%.