TRAS EL ACTO CON MISA QUE ENCABEZÓ EL S BADO EN LUJ N

En el fervor de su pelea con Macri, Moyano afirma contar con apoyo del Papa

El líder camionero profundiza su enfrentamiento con el Gobierno y muestra el respaldo de la Iglesia. Expectativa por la definición de un nuevo paro de la CGT

Hugo Moyano está decidido a utilizar todos los recursos a su alcance en la batalla sin cuartel que a esta altura ya libra contra la administración de Mauricio Macri. Por eso ayer, en la previa al partido que su Independiente le ganó a Huracán, lejos estuvo de dedicarse a analizar la realidad deportiva del club que preside. Los micrófonos y cámaras de televisión fueron testigos de una nueva arremetida del líder camionero contra el Presidente, a quien acusa sin tapujos de promover una "persecución" en su contra para desacreditar las críticas del sindicalismo combativo a la política económica y social del Gobierno.

Pero claro que la vidriera futbolística no es el único medio de que se vale Moyano en la disputa con la Casa Rosada. También ayer, un día después de la movilización convocada por los sectores sindicales que le responden y que culminó con una multitudinaria misa frente a la basílica de Luján, el moyanismo se ocupó de mostrar su acercamiento con la cúpula de la Iglesia local y hasta aseguró contar con el respaldo del Papa Francisco en sus cuestionamientos al Ejecutivo. Esta vez fue Pablo Moyano, envalentonado tras la decisión judicial que rechazó su detención y por el respaldo que su causa despertó dentro de la propia CGT, el encargado de oficializar el supuesto aval papal. "No se podría haber hecho esta movilización en la Basílica de Luján sin la venia" del Papa, afirmó Pablo, quien remarcó las coincidencias entre el moyanismo y el Sumo Pontífice sobre la coyuntura económica del país y sus efectos sobre los trabajadores y los sectores más vulnerables. "El Papa está preocupado por esta desgracia que tenemos como modelo económico que suma cada vez más pobres y desocupados a través de la inflación", aseguró.

Las palabras del número dos de Camioneros buscaron fortalecer el respaldo tácito de la iglesia que los Moyano lograron blandir en la movilización a Luján. Esa marcha, que culminó frente a la Basílica, contó con la homilía especial del arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, pronunciada frente a decenas de dirigentes de los gremios más críticos, de legisladores e intendentes del PJ bonaerense y de referentes del kirchnerismo. Se mezclaron allí para las fotos desde gremialistas como Sergio Palazzo (bancarios), Ricardo Pignanelli (Smata) o Roberto Baradel (Suteba) con el ex gobernador Daniel Scioli, el dirigente K Eduardo Wado De Pedro, los intendentes Gustavo Menéndez, Alberto Descalzo, Verónica Magario, Gabriel Katopodis, y Leonardo Nardini; además de Felipe Solá y el renovador Daniel Arroyo.

Ahora toda la ingeniería moyanista apuesta a la definición por parte de la CGT de la convocatoria a un nuevo paro general, el quinto contra la gestión Macri, para la segunda mitad de noviembre. El consejo directivo de la central que ahora encabezan en soledad Héctor Daer y Carlos Acuña tiene previsto reunirse el próximo jueves con el objetivo de analizar la posibilidad de avanzar en esa medida de fuerza. Con los puentes de diálogo cortados con la Casa Rosada, cada vez son más los sectores de la entidad sindical que promueven la alternativa de una nueva huelga, aunque el consenso interno todavía no es total. Si finalmente se imponen los sectores cegetistas más críticos, se evaluará la conveniencia de que la nueva medida de fuerza se extienda por 36 horas y, más allá del paro tradicional, incorpore una movilización hacia la Plaza de Mayo.

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