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En Santa Fe hay malestar con el macrismo por la desconfianza en su Policía

En la Provincia destacan que fueron las fuerzas locales los que apresaron a los fugados y miran con recelo los movimientos de los gendarmes. Enojo con Ritondo

En Santa Fe hay malestar con el macrismo por la desconfianza en su Policía

Una mezcla de cautela, malestar y alivio envuelve por estas horas al gobierno de Santa Fe, responsable del arresto de Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, a pesar de haber sido el integrante menor del operativo de seguridad que desplegó el gobierno nacional en la provincia tras la fuga de los tres condenados de una cárcel bonaerense de máxima seguridad. Cautela porque el gobernador Miguel Lifschitz bajó la orden explícita de no polemizar con el macrismo por el operativo. Malestar por las insistentes versiones sobre la decisión de marginar a la Policía provincial. Y alivio porque fueron justamente los agentes santafesinos los que detuvieron a los tres prófugos.


"No tienen malas intenciones, pero de de política, cero. Siguen con esa ondita light de la campaña", lamentaba ayer una fuente al tanto de las idas y vueltas entre el gobierno nacional y el provincial desde el jueves en la mañana, cuando el operativo federal se trasladó de la zona sur del Gran Buenos Aires a Santa Fe. La gestión de Lifschitz pasó algunas horas en la incertidumbre en la mañana de ese día, hasta que le pidieron colaborar con el operativo cerrojo en las rutas locales. "Oficialmente, nos enteramos después de tres horas del operativo que hicieron en San Carlos. Eso habla de una improvisación total", observó la misma fuente.


El malestar se extiende a la confusión del sábado, cuando el gobierno nacional anunció haber apresado a los tres prófugos aunque finalmente era sólo uno el que había sido detenido: "Fue un apresuramiento para dar la noticia. La onda tuitera de la campaña. Cuando se corrió la versión de que estaban los tres, nosotros, que sabíamos que la Policía nuestra había agarrado a uno, pensábamos que a los otros los tendría la Gendarmería. No chequearon nada".


Y el capítulo sobre Gendarmería es un tema aparte. Para los santafesinos, hay serias dudas sobre el accionar de esa fuerza durante todo el operativo, especialmente porque no hay claridad sobre qué sucedió en la mañana del jueves, cuando dos gendarmes resultaron heridos en la localidad provincial de San Carlos. Las versiones al respecto hablan incluso de fuego amigo y en la provincia se detienen a observar que de los tres momentos comprobados de contacto visual con los delincuentes en Santa Fe (ese jueves y luego, cuando los policías provinciales los arrestan, el sábado y ayer), el que protagonizan los gendarmes es el único confuso.


Apuntan al respecto que el desaguisado de información que tuvo lugar después de que los santafesinos atraparan a Martín Lanatta, el sábado, coincide con la llegada de las fuerzas federales al lugar de los hechos. "Es una serie de hechos que da a pensar que la Gendarmería está complicada por dentro. La concatenación te llama la atención", apuntó otra fuente provincial cercana al operativo.


Es en este contexto que el gobierno de Lifschitz no ve "mala voluntad política por parte del gobierno nacional", sino impericia y una dinámica de enfrentamientos internos entre las propias fuerzas de seguridad. La visión sobre el gobierno bonaerense, sin embargo, es distinta y el recelo mayor apunta al ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo. "Lo único que aportaste son problemas, tres prófugos, tres tipos peligrosísimos que se te escaparon. Pero no aportaste un solo recurso", se quejan en voz alta sobre el funcionario, a quien algunos dirigentes santafesinos responsabilizan por las versiones sobre el desplazamiento de los policías locales en el operativo. "Hasta ayer estaba bien desplazar a la Provincia y hoy los agarró la Provincia. Limpiaron a la cabeza de la DDI de Quilmes y los tipos estaban en Santa Fe. No hay que sobreactuar, pero nosotros hicimos lo que había que hacer y esto es un reconocimiento para nuestra Policía", subrayan.