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En IDEA, Macri habló cómodo y casi con hinchada propia

Le hicieron una suerte de entrevista muy distendida, en la que hizo chistes que los empresarios festejaron y hasta dejó que se le escapara una puteada.

En IDEA, Macri habló cómodo y casi con hinchada propia

El presidente Mauricio Macri llegó a IDEA. El ambiente ayudaba. Los empresarios están optimistas, casi eufóricos, a un punto que alguno que otro pide algún baño de realismo (pero estos son, por mucho, los menos). Tan propicio le era el escenario, tan distendido, que hasta dejó que se le escapara una puteada.

Macri cerró el 53 Coloquio de IDEA en Mar del Plata en una suerte de relajada entrevista que le hicieron Javier Goñi, presidente de IDEA y gerente general de Ledesma, y Gastón Remy, titular de este coloquio y de Dow Argentina.

Antes de empezar, el Presidente celebró jocoso la alta convocatoria. Había, es cierto, más gente que al final de otros coloquios. Pero algo menos que en la inauguración de éste, cuando fue el turno de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Los moderadores arrancaron con un chiste: “Tomamos consejos anoche de Lanata y también de Longobardi”.

Durante la charla, Macri recordó sus orígenes empresarios y habló de los desafíos de la educación, la justicia, la integración con el mundo, el empleo (ratificó su preferencia por los acuerdos sector por sector más que una gran reforma).

Insistió en un concepto con el que el macrismo viene machacando: “Al país lo hacemos todos”. Habló también del marco regulatorio para hacer negocios, los acuerdos de convergencia, el trabajo del siglo XXI, la competencia política.

Le preguntaron por el círculo rojo. Rápido, contestó: “Acá son todos del círculo rojo, no tengan dudas”. La chanza fue festejada.

Como cada una de las cosas que dijo en tono de broma, como que a Heller ya lo tenía enfrente en Boca o cuando se chicaneó con uno de sus entrevistados, simpatizante de San Lorenzo, por la supuesta “paternidad” del equipo de Boedo: “Eso dicen ustedes, pero deben tener el Indec de la época de Moreno”.

Lo aplaudieron cuando habló de echar al narcotráfico. Y en otros pasajes.

Tan de local jugaba que estaba muy distendido. Se le escapó: “El círculo rojo me reputeaba porque no era” candidato a presidente.

Antes del final hubo más chistes, risas y aplausos. Le preguntaron por la soledad del poder. “Para hacer bien su tarea, uno tiene que estar bien como persona. Y yo por suerte estoy bien con mi señora, mi familia, mi equipo y la gente. Y lo vivo todo con muchísima responsabilidad. Estoy acá para ayudar. El poder es algo delicado y lo entiendo como una herramienta. El camino de la felicidad está ligado a la posibilidad de dar”.

“Asuman su liderazgo, con el coraje que significa hacer denuncias, nadie puede soportar más la extorsión”, les pidió a los empresarios. “De acá salimos creciendo 20 años seguidos, y depende de cada uno de nosotros”, los desafió al final para recibir un largo aplauso con todo el público de pie.