Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

El problema de fondo es la baja tasa de empleo que tiene la Argentina

Imagen de HERNÁN DE GOÑI

por  HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico

2

En el proceso de reconstrucción estadística que llevan adelante las nuevas autoridades del Indec, ayer le tocó el turno al mercado de trabajo. Las planillas oficiales exponen una variación significativa contra el último dato que difundió el kirchnerismo (un anticipo de la encuesta de hogares, dado a conocer 10 días antes del recambio presidencial). El indicador pasó de un llamativo 5,9% en el tercer trimestre de 2015, al 9,3% que comunicó Jorge Todesca.

Lo que sucedió en el medio es una nueva estimación de la tasa de actividad, que mide la proporción entre la población económicamente activa (los que buscan empleo y los que no lo tienen) y la población total. Muchos economistas marcaron que en los últimos años de la gestión anterior, este número mostró caídas poco consistentes, en parte porque se ajustó la estimación poblacional total, y en parte porque se acotó el universo de quienes demandaban trabajo. El Indec validó ayer un 46%, valor que se ubica en torno al promedio histórico, mientras que el último dato del 2015 lo ubicaba en 44,8%. Este cambio explica buena parte del salto que tuvo este índice. Después de calcular la PEA, los técnicos proyectan la cantidad de personas que trabajan, incluidos los que tienen planes de asistencia, y llegan al índice de desempleo tras definir un número que engloba a los desocupados que buscan trabajo y deja afuera a los inactivos. La nueva gestión descalificó las cifras utilizadas entre 2007 y 2015.

En el Gobierno admiten que el problema es mayor al que muestra la estadística. La variable más crítica, en realidad, es la baja tasa de empleo argentina (41,7%, contra más de 60% en los países desarrollados), lo que demuestra la necesidad de una política que potencie el crecimiento del mercado laboral, en el marco de una economía competitiva.