El pacto podría encarecer la canasta de alimentos y complicar a las pymes

El acuerdo de asociación estratégica que el Gobierno culminó al mando del Mercosur con la Unión Europea (UE) tendrá consecuencias inmediatas sobre la economía local, algunas de ellas no tan positivas, de acuerdo a un estudio de impacto encargado desde la capital política del viejo continente a una prestigiosa academia británica. Los efectos adversos coinciden con las preocupaciones que, desde el viernes, levantaron diversos sectores productivos de la economía nacional.

La "Evaluación del Impacto y Sostenibilidad" del London School of Economics (LSE), una suerte de examen anticipado de qué puede ocurrir en temas económicos, sociales, ambientales y con una perspectiva desde los derechos humanos, arroja a primera vista que el acuerdo negociado podría elevar los precios de los bienes de consumo en la Argentina. También alerta del riesgo de adaptación que correrán las pymes frente a la aparición de nuevos competidores como proveedores de sus actuales clientes. Algo similar podría suceder con los pequeños agricultores.

El reporte, publicado en 2018, asegura que el Estado verá caer la recaudación por la rebaja de derechos de importación y otros gravámenes, que podría compensar por otro lado (IVA mediante transacciones) y alerta de una posible "invasión" de manufacturas toda vez que reduce el precio de los bienes importados, especialmente cuando los aranceles son altos.

A la vez, el LSE considera que la entrada en vigencia del acuerdo y la paulatina caída de aranceles podría aumentar los precios de los bienes exportados en el corto plazo, afectando así el suministro interno, que por mayores precios podría fugar a otros destinos. Esto puede ser particularmente problemático en el caso de los países del Mercosur, estima la LSE, ya que exportan productos que tienden a representar una gran parte de la canasta de consumo del hogar. Carne, aceites, cereales o frutas son algunos de los productos básicos que serán afectados.

En cuanto a las pymes, la LSE observa en su estudio que la gran parte de las exportaciones sudamericanas a Europa son bienes básicos o intermedios de poco valor agregado. Ese escenario podría no verse alterado, pese a la pretensión de los actores políticos de vincular el polo automotriz sudamericano con el europeo en grandes cadenas globales.

Para las pymes, tal cosa representaría una doble estocada, puesto que el informe subraya que podrían perder lugar en la provisión de insumos dado el incremento de la competencia.

Aunque en las exportaciones del Mercosur recaen sobre todo en grandes grupos, el estudio pone el foco en un gran número de pequeños y medianos agricultores que pueden verse afectados por no contar con la capacidad de producir según los estándares que se fijen a futuro.

El informe también advierte el efecto fiscal inmediato asociado con la pérdida de ingresos arancelarios del comercio bilateral entre los socios. Sin embargo, observa el informe, esta caída podría compensarse con aumentos en los ingresos de otras fuentes, como el IVA de nuevas transacciones.

Meses atrás, la oposición legislativa demandó al canciller Jorge Faurie durante una intervención en el Senado que informe las posibles consecuencias del acuerdo con Europa. El diplomático se excusó y dijo que la cartera de Producción -por entonces a cargo de Francisco Cabrera- había encargado estudios al respecto.

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