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El maravilloso empeño desquiciado de dos amigas por burlar la grieta

Imagen de GISELLE RUMEAU

por  GISELLE RUMEAU

Subeditora de Política
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El maravilloso empeño desquiciado de dos amigas por burlar la grieta

Mejor no pidamos vino, le digo a Valeria frunciendo el entrecejo, mejor no lo hagamos porque ya sabemos lo que pasa, insisto, mientras ella me mira con horror por encima de la carta como si estuviera cometiendo una herejía, estás loca, me dice, por qué sos tan amarga, pregunta, y se resiste a comer sushi sin un buen vino blanco en víspera de su cumpleaños, a quién se le ocurre, rezonga moviendo la cabeza de un lado a otro. A mi amiga le cuesta reconocer que tengo razón, que es así, que no sabe o no puede controlarse cuando nos pasamos de copas, se te sale la cadena, me querés convertir al kirchnerismo cual mesías terrenal, le digo, pero ella lo niega, no, no es verdad, es a vos a la que le brotan los pelos de gorila, se entusiasma sin importarle mi enojo; basta Vale, no empieces, si ni siquiera nos mojamos los labios. Ella sonríe, jura que tendremos la noche en paz, porque yo te quiero amiguita, te quiero mucho, y me cuenta que estuvo un año entero extrañándome, perdiendo un tiempo sagrado por la grieta estúpida que nos separó; le digo que sí, lo sé, a mí me pasó lo mismo, y me dejo llevar por el encanto del momento para pedir un buen Chardonnay, merecemos celebrar nuestra amistad, acepto, a sabiendas de que sonreirá con sarcasmo por haberme convencido de algo. Pienso cuando llega la bebida que quizá sea mejor cambiar de tema, internarla con mis penurias amorosas, exagerar al punto del melodrama para distraerla y derrotar así su obstinación; lo hago y propongo brindar por mis nuevos pretendientes, nos acordamos a carcajadas del guardavidas superdotado de Punta del Diablo, de aquellos atardeceres en el mar, de la noche que planeamos al detalle nuestros sueños, de los días que me cuidó tras la quimioterapia, qué bueno que ya estés bien, no sé qué hubiera hecho si te perdía, dice con melancolía, y enseguida piensa en su padre, se le ha vuelto un tormento porque no puede superar su muerte, ya pasaron seis meses pero cada día es peor, dice, es más duro. Trato de consolarla, menciono que sus hijos están sanos, bellos, fuertes y volvemos a brindar, pero ahora soy yo quien se moviliza por no poder ser madre y empiezo a hablar de mis tremendas ganas de adoptar, hay tantos chicos abandonados, esperando que alguien los quiera, digo, pero al instante confieso que tengo miedo, un miedo monumental que me paraliza los huesos, no sé si podría mantenerlo, dudo, está todo tan difícil, susurro con la cabeza gacha para lamentarme a los dos segundos, porque apenas termino el comentario Valeria se transforma y comienza a mirarme con cara de psicópata a punto de hundirme un hacha en el cráneo, ¿viste? eso te pasa por votar a Macri, reprocha, yo no puedo creer que lo hayas votado, no entiendo qué te pasó, me dice con vehemencia asesina, como se le recrimina a una amiga que te robó el marido; yo intento recordarle que la inflación lastima mi bolsillo desde hace años, con tu adorada Cristina, pero no hay caso, Valeria está convencida de que todas las calamidades del país cayeron a partir del 10 de diciembre, grita, patalea, dice barbaridades, maldice al Presidente y vuelve a gritar, mientras siento que me derrotan los nervios, empiezo a perder la paciencia, le recuerdo que no soy macrista ni gorila, opté por Cambiemos para que no sigan gobernando esa manga de chorros que vos defendés tanto, aunque es peor porque ella se enfurece más, me importa tres carajos la corrupción, todos roban pero el modelo nacional y popular derramaba para abajo, no como ahora, exclama moviendo todo el cuerpo, poseída por vaya a saber qué demonio. Le digo que la única que va a derramar algo es ella, le quito la copa de la mano y le suplico que se calme, no sigamos discutiendo, Vale, no tiene ningún sentido, pero es inútil, mi amiga cree que yo colaboré en su desgracia, quedarse sin empleo a fin de año por el cierre de un diario K, y no le importa lastimarme al decirme que le dan ganas de poner una bomba molotov en la puerta de mi casa, así lo dice, sin anestesia, te juro que lo pienso cada vez que me acuerdo que lo votaste, insiste totalmente desquiciada, ante la mirada azorada de los comensales. Siento que me arde la cara pero ella no registra nada, sigue recriminándome y no puedo menos que enojarme, gritarle que está loca, que se enrole en el ISIS y vaya a decapitar al que piense distinto. Claro, admite, riéndose con esa carcajada exagerada que provoca el alcohol, soy una fanática por defender mis ideales, ¿acaso está mal? ¿acaso está prohibido?, ironiza, mientras trato de respirar hondo para que la situación no se desmadre. Conozco a Valeria desde hace veinte años, no es la primera vez que nos trenzamos en una discusión acalorada, de esas en las que sobran las frases de folletín, con palabras que se dicen sin pensar, por puro impulso y rabia, pero la novedad es que esta vez no quiero perderla, así que solo me propongo calmarla, recordarle que la quiero por encima de nuestras diferencias, que no son tantas tampoco, le digo que ella es más importante en mi vida que la política y las ideas, que mi familia está primero, el amor está primero, repito como si fuera un pastor brasilero de la Iglesia electrónica de Jesús, y se lo digo a los gritos, hasta que mi broma le hace gracia, suspira, me dice que está bien, que me perdona, te perdono por no ser kirchnerista, insiste, y vacía la botella en las copas para brindar por última vez, mientras me burlo porque al menos se da cuenta de que nuestra amistad vale la pena; sabés que te quiero, me dice, yo también, respondo, no hablemos más de política, recapacita, estamos de acuerdo, reitero, dame un abrazo, me pide, pero no puede con su genio y enseguida se apura a susurrarme al oído: por las dudas, la próxima vez no tomemos vino.

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Comentarios2
Eduardo Santos
Eduardo Santos 09/05/2016 06:49:59

Me gustó Giselle! Leo muy poco en los medios notas o acciones en favor de la tolerancia, el respeto y el valor de las personas más allá de la ideología.

Pedro Jaime
Pedro Jaime 09/05/2016 12:15:09

SOLO UNA FEMENINA ,PUEDE COMPRENDER LAS VICISITUDES NON SANCTAS,DE OTRAS FEMENINAS,PORQUE LAS CONOCE PERFECTAMENTE.