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"El financiamiento de las campañas en Argentina promueve a los caudillos"

El experto, que asesoró en las campañas de 2008 y 2012 de Obama, valoró el proyecto oficial de reforma política, pero reclamó más cambios en el sistema electoral

Issacharoff participó ayer del seminario organizado por "Argentina Elige"

Issacharoff participó ayer del seminario organizado por

Falta de transparencia y ausencia de controles sobre el financiamiento de partidos y campañas. Esas constituyen las "dos grandes debilidades" del sistema electoral argentino en la opinión de Samuel Issacharoff, experto internacional en derechos de voto, los regímenes electorales y su financiamiento y ex asesor del presidente de EE.UU., Barack Obama, en las campañas de 2008 y 2012.

De visita en Buenos Aires, especialmente invitado por el grupo "Argentina Elige" para disertar en el seminario "Por una Reforma Electoral centrada en el ciudadano", que se desarrolló ayer en la Cámara de Diputados, Issacharoff destacó en una charla con El Cronista la necesidad de avanzar en la una reforma del financiamiento electoral, a la vez que valoró la decisión de la administración de Mauricio Macri de impulsar el uso de la boleta electrónica y eliminar las listas sábana.

"Con el nuevo Gobierno las cosas van un poco más a fondo, se trata de un paso importante porque hay una reforma del sistema de boleta electrónica partidaria que reemplaza el antiguo sistema (de lista sábana) que no existe en ningún otro país y el próximo paso, creo más difícil, es la reforma del ámbito financiero de las campañas electorales".

–Pero la propuesta oficial no avanza en esa materia.

–La Argentina tiene dos debilidades grandes (sobre el tema financiamiento). Primero que todo se hace en efectivo y por lo tanto no hay ninguna transparencia. Y si uno ve, por ejemplo, el proyecto de buenas prácticas electorales que hizo la Comisión de Venecia de la Unión Europea, lo que dicen sobre el financiamiento es, sobre todo la transparencia y que hay que tener un sistema de controles sobre los ingresos y los gastos. Sino hay dos problemas: puede haber corrupción y entrar el dinero negro, incluso de narcotraficantes; y segundo, el pueblo no tiene la capacidad de entender quiénes son realmente los candidatos, de dónde sacan los fondos, a quién responden.
–

¿Le parece difícil poder avanzar en ese objetivo?
–No soy experto en la política interna del país, pero supongo que en todos los países es algo difícil porque los que fueron elegidos bajo un sistema antiguo no quieren cambiarlo. Al mismo tiempo, la última vez que estuve en Argentina, hace un año, todo se hacía en efectivo, era un mercado secreto, negro y hoy en día con la normalización de la economía ya se puede empezar a hablar de normalizar la economía en el ámbito político también. No puedo pronosticar el éxito que va a tener el Gobierno, pero si que es un momento de oportunidad y creo que existe la posibilidad de avanzar.

–¿Qué impacto tienen estos problemas del sistema electoral argentino en nuestro sistema de partidos y en sus dificultades para institucionalizarse?
–Es un gran problema en la Argentina y en casi todos los países democráticos. Los partidos son débiles y el sistema de fondos secretos que existe en la Argentina nada ha formalizado y es algo que promueve un sistema político de caudillos, de dirigentes independientes que pueden juntar fondos, que hacen alianzas, que se juntan, se separan y eso le quita a la población la capacidad de identificarse con el sistema político, no hay ninguna manera de institucionalizar la relación entre los partidos y los individuos.

–¿Qué análisis hace acerca del estado actual de la democracia en la Argentina?
–Está bastante bien, hay muchos problemas pero recién tuvieron una elección que fue limpia, en que se cambio el gobierno completamente, no solo a nivel presidencial, también en la provincia de Buenos Aires, no hubo fraude, no hubo un ataque en contra de los resultados, fue un gran momento democrático en el país. Lo que se debe hacer en este momento es profundizar las ganancias democráticas, porque es una gran oportunidad.
–

Y ¿de que forma se pueden profundizar estas ganancias?
–Creo que primero hay que normalizar el sistema, respaldar un poco a los partidos, eliminar los fondos secretos del sistema electoral. Por ejemplo en la última elección se dice que los tres principales candidatos gastaron $ 1.000 millones y al mismo tiempo informaron oficialmente menos de $ 100 mil. Así que uno no puede tener un sistema en el que la gente piensa que todo es un fraude, que todos están mintiendo y tampoco se puede mantener un sistema donde algún candidato opera de alguna manera fuera del marco legal.

–¿Cree que hace falta reformar el sistema hacia un régimen menos proporcional?
–Eso es muy difícil de saber porque cuando uno cambia eso, cambia todo. Hacer un sistema menos proporcional, por ejemplo, va a tener un impacto inmediato en la capacidad de los partidos y su funcionamiento, eso son pasos más difíciles.

–No hay sistema bueno per sé, ni neutro...
–Así es. Siempre es un cambio cuando se modifica el sistema. Lo más importante es aumentar la confianza de la población en el sistema electoral y espero que eso se vaya profundizando en la Argentina.

–Fortalecer una cultura política con estas nuevas herramientas.
–Si, y es un gran momento después de la última elección, realmente fue un momento histórico y no hay que olvidar eso.