El economista jamaiquino del FMI ya no tendrá su oficina dentro del BCRA

Su despacho dentro de la entidad que preside Guido Sandleris era de manera temporario. Hay hermetismo sobre dónde será su nuevo lugar físico de trabajo 

El economista jamaiquino designado por el Fondo Monetario Internacional como representante del organismo en el país, Trevor Alleyne, dejará su despacho dentro del Banco Central para mudarse a oficina propia esta misma semana.

Así, tras poco más de dos meses de ocupar un escritorio dentro del edificio de la calle Reconquista, Alleyne ya recibirá a la misión del FMI que llega el 11 de febrero para revisar la economía argentina, liderada por el italiano Roberto Cardarelli, desde su nuevo lugar. Distintas fuentes confirmaron a El Cronista sobre esta mudanza y, si bien desde el FMI guardan con celoso hermetismo desde dónde trabajará el economista jamaiquino, en el mercado circula que sería entre microcentro y Recoleta.

Alleyne llegó a Argentina para instalarse en Buenos Aires a fines de noviembre. Para el 26 de ese mes ya estaba trabajando, dentro de una oficina del Banco Central, tal como había ocurrido en la década de 1990 cuando el FMI tenía a un representante en el país. Ese lugar fue temporario, tal como habían anunciado desde el organismo, y esta semana se concreta la mudanza.

El economista jamaiquino fue nombrado “res-rep , según la jerga dentro del FMI de cómo denominan al “resident representative (similar a una figura de embajador), a mediados de octubre, luego de que se anunciara la ampliación del préstamo stand-by a tres años para el país y se lo llevó a los u$s 57.100 millones.

Alleyne ya tiene listas para la mudanza sus documentos, computadora y anotaciones tomadas desde fines de noviembre, momento en el que empezó a trabajar en Buenos Aires cerca del despacho de Guido Sandleris, para ahora estrenar su cuarto propio.

Si bien el diálogo es permanente entre el FMI y el Gobierno, Alleyne monitorea de manera diaria la evolución de las variables que el FMI evalúa en cada una de sus revisiones para que, luego, la Argentina acceda a los desembolsos trimestrales previstos en el cronograma. Desde ese lugar, es el primer contacto entre el organismo y los funcionarios argentinos.

En un encuentro con distintos periodistas en noviembre, del que participó El Cronista, Alleyne, junto a Cardarelli, había hablado sobre la recesión que atraviesa el país, el dólar, las bandas cambiarias y reservas internacionales. En ese momento habían admitido que les preocupaba la caída del nivel de actividad, que la diferencia con el Gobierno en la previsión de evolución del PBI para 2019 era por una visión distinta sobre el impacto del programa monetario (el FMI cree que la economía se va a contraer un 1,7% frente a una baja de 0,5% estimada por el Gobierno) y mencionaban que el inicio del nuevo plan para intentar frenar la inflación estaba yendo por buen camino.

La oficina que el FMI tuvo en la Argentina en el microcentro porteño fue cerrada en marzo de 2012 en medio de un contexto en el que la crisis internacional implicó reorientar recursos a países con los que el Fondo tenía programas en ese momento, como con Europa, pero claramente ya no era el caso argentino. Incluso, años antes, en los 90, habían mantenido una dependencia dentro del edificio del Banco Central.

Tags relacionados

Más de Economía y Política