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El costo de los servicios públicos representa 5,5% del gasto familiar

Según un estudio de FIEL, el aumento del gas que frenó la Corte representaba casi el mismo porcentaje de ingreso que absorbía en 2001. En 2015 representaron 0,7%

Una encuesta arrojó que el 60% dijo que la suba tarifaria lo obligó a achicar otros gastos

Una encuesta arrojó que el 60% dijo que la suba tarifaria lo obligó a achicar otros gastos

Antes de que se desarrollaran las audiencias públicas para aumentar las tarifas, la mayoría de los consumidores mostraba preocupación por la reducción del gasto en otros rubros a pesar de que el peso de los servicios públicos en la canasta de consumo es de sólo el 5,5% del total.
Se estima que si bien los aumentos son impostergables, las audiencias darán previsibilidad a los consumidores para ajustar otras erogaciones.

Según calculó FIEL, en base a la canasta de consumo de 2005, las tarifas de gas, electricidad y agua captan el 5,5% en el total de consumos, considerando la suba de las tarifas de gas corregida a marzo pasado (160% en promedio), el alza de 320% promedio en electricidad y del 200% en el servicio de agua.

Con el aumento original que la Corte Suprema revirtió en el servicio de gas, las tarifas alcanzaban el 7% de la canasta de consumo. "Fue un golpe el aumento", dijo Nuria Susmel, economista de FIEL, porque calculó que la tarifa de gas representaba 2,5% del ingreso promedio en 2001, se retrotrajo a 0,7% en 2015 y el gobierno intentó llevarla al 2% (hasta que la Corte lo frustró). "Te olvidaste que en algún momento habías pagado lo mismo, y consumiste algo más. La gente lo asignó a otros gastos. No es que la tarifa sea cara", agregó, en un contexto de caída del salario real.

Según una encuesta de la consultora CCR realizada en agosto pasado, el 60% de los consultados respondió que el aumento de las tarifas impactó fuertemente en su economía familiar y tuvo que reducir otros gastos.

Del total, un 33% respondió que no podía afrontar el aumento tarifario o que debió reducir la compra de alimentos y bebidas. Ese impacto en la economía familiar se trasladaba al 44% entre los hogares de menor nivel socioeconómico y caía al 17% entre los de mayor nivel de ingresos.

De todos modos, el acuerdo o no sobre la suba de tarifas está dividido entre quienes opinan que el aumento de tarifas "está bien" o que "está de acuerdo pero debería ser más gradual" (en el nivel socioeconómico más alto, la visión positiva trepa al 60%) y quienes consideran que "no se pensó a quiénes afectó", que "se castiga a los que menos tienen" o están "en total desacuerdo" (en el nivel más bajo de ingresos, la visión negativa trepa al 55%). Las 700 encuestas fueron realizadas por CCR a nivel nacional, a todos los niveles y tramos etarios, antes del fallo de la Corte Suprema.

"En la Ciudad de Buenos Aires, la suba del gas tenía un impacto menor, no porque dejara de ser preocupante, sino porque la Ciudad se caracteriza por tener un nivel socioeconómico más elevado y hay un mayor poder adquisitivo y menor necesidad de energía para calefaccionar, porque en general hay más departamentos que casas y hay más departamentos que tienen un híbrido de parte eléctrica y gas", dijo Patricia Sosa, directora Comercial de CCR. "En el Gran Buenos Aires, las viviendas son más precarias y se necesita más calorías para calefaccionarlas y hay más casas que departamentos", agregó.

La economía es el tema más preocupante para la gente (80%), por el aumento de tarifas (43%) y la inflación (47%). Sin embargo, la preocupación por la economía descendió levemente desde abril (86%), la encuesta anterior, así como las expectativas de inflación, de 45% a 39% anual.
"En comparación con abril, hay una leve tendencia al optimismo, pero a largo plazo", dijo Sosa. "Antes se esperaba que pasara el primer semestre y ahora que pase el primer año", explicó.
Sucede que la incertidumbre sobre cuánto iba a ser el aumento ha sido un factor adicional de importancia, además de la reducción del poder adquisitivo.

"Con el nuevo cuadro tarifario, que recién se va a implementar a partir de octubre, el consumidor tendrá una administración del gasto más previsible, porque va a saber fehacientemente lo que va a tener que pagar, que es lo que no pasó en los últimos meses", dijo Damián Di Pace, director de la consultora FocusMarket y asesor de Came.

"Hubo una dispersión grande con los aumentos de tarifas. Agarró de sorpresa a los consumidores y no había un lineamiento para ajustar el consumo de otros bienes y disponer de más ingreso para gastar en servicios. Tanta incertidumbre llevaba a que el comportamiento del consumo sea inestable", agregó.