Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

El PJ sumó apoderados de todos los sectores para que definan juntos las listas

Las distintas facciones del peronismo bonaerense acordaron llevar a nueve los apoderados que sellarán las futuras boletas legislativas. Igual habría internas

Todos los sectores internos juntos: Scioli, intendentes Fénix y Esmeralda, el Movimiento Evita y La Cámpora

Todos los sectores internos juntos: Scioli, intendentes Fénix y Esmeralda, el Movimiento Evita y La Cámpora

Cuenta la leyenda que Saurón forjó nueve anillos para repartir entre los hombres. Pero los engañó al quedarse con uno, hecho en secreto, que los controlaba a todos. Ese, el único, terminaría siendo el que deberá portar el hobbit Frodo en la saga del Señor de los Anillos. Volviendo real la ficción, a falta de un liderazgo indiscutido, que venció en 2015 al perder el poder, el PJ bonaerense dividió en nueve la lapicera, la que sella a fuego las listas de electores, la que durante 12 años nadie se la discutió a un Kirchner.

En búsqueda de la unidad perdida desde el fatídico 22N, cuando Daniel Scioli perdió el ballottage frente a Mauricio Macri, el peronismo provincial, el distrito que vivirá la principal batalla legislativa el año que viene, realizó ayer un Congreso para dejar a todas sus razas, de elfos a hobbits, contentas. En primer lugar, pasando de cuatro a nueve los apoderados, manteniendo un par de referenciados K vigentes (el camporista Eduardo "Wado" De Pedro y el arquitecto legal Jorge Landau) y sumando siete ahora representantes de lo intendentes del Grupo Fénix, del Esmeralda (que de tomar distancia primero, a fuerza de encuestas volvieron luego a hablar de Cristina Fernández de Kirchner sin ningún insulto) y del sindicalismo. Los elegidos son: los intendentes Ariel Sujarchuk (Escobar), Gabriel Katopodis (San Martín), Patricio Mussi (Berazategui) y el diputado provincial Fernando "Chino" Navarro, del movimiento Evita. A ellos se suman los jefes comunales del interior Hugo Corvatta (Saavedra) y Francisco "Paco" Durañona (San Antonio de Areco). Por el lado gremial será el platense Pedro Borgini.

La cita en esta historia no fue en Rivendel sino en el corazón del peronismo bonaerense, en La Matanza, bastión que resistió la oleada vidalista. Para conformar esta Comunidad de la Lapicera, su anfitrión fue el presidente partidario y local, Fernando Espinoza. Rostros de cada una de las tribus peronistas aparecieron en la foto final. Incluso con sonrisas, algo impensado meses atrás cuando se intuía un éxodo peronista hacia Tigre, para reverenciar al renovador Sergio Massa.

Ausente en carne y hueso, la figura de Cristina Kirchner sobrevoló la cumbre. Con un documento a su favor en las múltiples causas judiciales, el peronismo cumplió, de rigor, la defensa a la ex Presidenta, la última que ostentó la Lapicera Única. Al PJ ensamblado, que finaliza el año unido, como pedía el General, el camino a 2017 aún le depara misterios: el principal y más determinante es si la ex mandataria será candidata. Los intendentes, en especial los esmeraldos de Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) apuestan a convencer al ex ministro y frustado presidenciable Florencio Randazzo para que vuelva al ruedo. Sueñan con la interna que no fue, frente a un camporizado Scioli (ver aparte).

Nueve eran los portadores del anillo, que por su poder terminaron siendo espectros. En un PJ más cómodo con los verticalismos, nueve llevarán las lapiceras a la espera de la única, la que las controla a todas.