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El Gobierno tomó distancia del reclamo y lo vinculó al kirchnerismo

El Presidente no se expresó pero sí lo hizo la primera línea del Gabinete. Para Triaca, revisar la "política macroeconómica como plantea la CGT es volver al Gobierno anterior"

El Gobierno tomó distancia del reclamo y lo vinculó al kirchnerismo

Desde primera hora, en la reunión que el presidente Mauricio Macri mantuvo con el Gabinete completo en Olivos, la movilización convocada por la CGT fue el principal tema de agenda del Gobierno, que lo siguió de cerca durante todo el día y, una vez consumado el acto, hizo un balance sobre el impacto que tuvo. La postura oficial fue la misma de los últimos días: se trató de una convocatoria cargada de simbolismo político y la salida es fortalecer el diálogo con los sectores con más urgencias, aunque de ningún modo comparten los números sobre la marcha de la economía que sostiene la central obrera.

Si bien el Presidente no se refirió públicamente al tema, sí lo hicieron varios de sus ministros. El titular de la cartera de Trabajo, Jorge Triaca, le dijo a El Cronista que "mantenemos la vocación de diálogo y vamos a seguir reuniéndonos en los próximos días". El ministro reconoció la masiva convocatoria, pero consideró que "al ser tan amplia" perdió representatividad. "Me genera un poco de preocupación cómo terminó. Al estar convocados tantos sectores era esperable que hubiera problemas con la organización, como sucedió. Los liderazgos no pudieron canalizar la ejecución del acto", reflexionó.

Sobre el paro general anunciado para finales de marzo o principios de abril, Triaca dijo que "va a haber diálogo antes y después", pero se distanció del reclamo sindical. "Podemos trabajar en la negociación de paritarias libres, siempre en el marco de los niveles de inflación previstos para este año, pero no vamos a revisar la macroeconomía como nos plantean porque sería volver al camino del gobierno anterior", aseguró. Y vinculó, en esa línea, la movilización al Frente para la Victoria: "Se volvieron a ver caras del kirchnerismo ahí, como Aníbal Fernández o Daniel Scioli".

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, advirtió en declaraciones a radio La Red que un paro general como el convocado, "no lleva a ningún lado, es un costo para el país y genera conflictividad". Su par de Producción, Francisco Cabrera, redactó un crítico tweet: "No hubo ni habrá avalancha de importaciones: en 2016 cayeron 7% respecto de 2015. Los datos desmienten a la CGT". Por su parte, el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, resaltó en diálogo con este diario que "diciembre del año pasado terminó con cifras récord: 12 millones de empleos".

Una fuente ejecutiva precisó la opinión del Gobierno sobre el tema. "Lo que mejor la resume son los tweets de Marcos Peña", expresó. En su cuenta en la red social, antes de la movilización, el jefe de Gabinete se había despachado con una serie de reflexiones. Las más trascendentes fueron: "Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país" y "la política electoral se está mezclando con la agenda de trabajo".

Esa última frase es la que mejor refleja el pensamiento del Gobierno por estas horas. Aun conscientes de que un paro general puede resentir la gobernabilidad en un año electoral, creen que será redituable políticamente vincular este tipo de manifestaciones con la "vieja política". Y ayer, afirman, incluso después de una contundente marcha en contra de la gestión de Cambiemos, los incidentes del final parecen haber atenuado ese impacto.