Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

El Gobierno se acerca a la oposición para no sufrir un boicot contra el G20

En conversaciones informales, busca una concertación de cara a la cumbre de líderes para desarticular las protestas. Incógnitas en temas clave del operativo de seguridad

El Gobierno se acerca a la oposición para no sufrir un boicot contra el G20

El Gobierno inició esta semana una seguidilla de encuentros con intelectuales y formadores de opinión para aproximar la agenda del G20, de manera de asegurarse un cierto consenso en torno al beneficio que significará para el país ocupar la presidencia del principal mecanismo de cooperación en cuestiones financieras y económicas.

El lunes, en la sede del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), el embajador Pedro Villagra Delgado, sherpa o coordinador del G20, defendió ante un grupo de notables que el país albergue las deliberaciones preliminares y sea anfitrión del encuentro que reunirá en diciembre de 2018 y durante 48 horas a figuras de la talla del presidente estadounidense Donald Trump, el jefe de estado ruso, Vladimir Putin, y la canciller alemana, Ángela Merkel, entre otros.

Durante el encuentro, el exvicecanciller consideró que "todos los partidos con vocación de poder deberían entender que esta es una iniciativa de enorme importancia", y reclamó "un compromiso de todas las fuerzas", pese a la innegable certeza de que las protestas sucederán y ocasionarán más de un dolor de cabeza a la organización.

Del mismo modo que lo hizo Villagra, varios son los funcionarios a los que el Gobierno encomendó aceitar los vínculos con los partidos de la oposición para que no fogoneen las esperadas protestas contra la cumbre, que algunas agrupaciones de izquierda identifican como el símbolo máximo del imperialismo y la globalización.

En el Congreso, los contactos entre parlamentarios están a la orden del día. Uno de los convidados al diálogo fue el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, quien celebró que el Gobierno abra un canal de diálogo. "Me parece oportuno, porque es un espacio importantísimo en un contexto internacional complejo", declaró a El Cronista. "Sería fundamental plantear las situaciones de inequidad que hay, morigerar la concentración de riqueza, y combatir los paraísos fiscales y la evasión impositiva global", sugirió el economista.

La presidenta de la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, Cornelia SchmittLiermann (Cambiemos), adelantó a este diario que después de las elecciones propondrá que se genere una mesa de trabajo en torno al G20, similar a la que funciona respecto al acuerdo de integración económica entre el Mercosur y Unión Europea.

Mientras tanto, el reloj de arena corre para el Gobierno, que el 1´ de diciembre inaugurará su gestión al frente del foro con la reunión de viceministros de Finanzas y segundas líneas de bancos centrales, en Bariloche.

Entretanto, la Unidad Ejecutora G20, que funciona en el ámbito de la Secretaría General de la Presidencia, avanza con la licitación de 43 eventos que se sucederán durante el próximo año y que suponen un desafío de organización y logística. Y si bien no han trascendido cifras, el costo de recibir a los líderes mundiales será varias veces más de lo previsto para la conferencia ministerial de la OMC, fijado en $ 500 millones.

Mientras tanto, una mesa compuesta por funcionarios de los ministerios de Seguridad y Defensa trabaja en los planes de contención de las protestas. Con colaboración extranjera, el Gobierno trabaja en la detección de manifestantes "globalófilos" y extremistas que podrían ingresar al país en "cuentagotas", sin despertar sospechas.

Durante los días de la cumbre, Buenos Aires se verá notoriamente alterada. Se descuenta un cierre del Aeroparque Jorge Newbery y un blindaje total del espacio aéreo, más un feriado que solo regirá en la Ciudad para lograr la menor circulación de gente por las calles. La preocupación es tal que hasta se evalúa ofrecer paquetes turísticos subsidiados para que los porteños abandonen la urbe.

En la misma línea, todavía resulta una incógnita si el Gobierno se hará el próximo año con el material bélico que se le exige para cumplir con los estándares mínimos de seguridad. El asunto podría comenzar a resolverse en la reunión que el presidente Mauricio Macri y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, mantendrán esta tarde en la residencia de Olivos.