TRAS EL RECLAMO DEL TRIBUNAL PARA QUE LE ASIGNE M S FONDOS

El Gobierno retruca y acusa a la Corte Suprema de subejecutar su presupuesto

Argumenta que el pedido de los jueces no se condice con el gasto de este año. Tras las reuniones de abril y mayo se desconoce cuándo volverán a juntarse las partes

La semana pasada, una inesperada nota de la Corte Suprema hacia Jefatura de Gabinete, reactivó antiguos enojos entre el máximo tribunal y el Gobierno. Tras el fuego directo, hubo comunicaciones para intentar bajar la tensión, pero por ahora no alcanzó. La tirantez en la relación sigue y el "clima espeso", como definieron fuentes oficiales, continúa y, parece, se prolongará por un tiempo.

La Corte exigió una reasignación de fondos en la partida presupuestaria, que desde Jefatura vienen dilatando. Desde el máximo tribunal judicial plantean que los recursos no bastan y que el dinero enviado para aumentos de sueldos, en el actual contexto de inflación, es escaso. De acuerdo a las rendiciones de gastos, a mayo, la Corte utilizó sólo $ 353 millones de los $ 7201 millones presupuestado, es decir, menos del 5% de ejecución.

Ese argumento es el que utilizan en el Gobierno para decir por qué no les giran más fondos a los jueces que alertaron acerca de un estado de "paralización" en el que puede entrar la Justicia si no le ajustan la partida. "Si tienen ejecutado un porcentaje tan bajo, no se entiende por qué necesitan más fondos", plantean. Según fuentes ejecutivas, el máximo tribunal pretende que su presupuesto crezca hasta los $ 12.000 millones.

La Corte, entre otros puntos, pretende que se le de mayor presupuesto a la oficina de escuchas judiciales que tiene a su cargo desde que el Gobierno se la quitó a la Procuración, entonces a cargo de Alejandra Gils Carbó. Con un presupuesto de $ 466 millones, en lo que va del año, se le giraron $ 114 millones, el 27% de la previsión anual. Los jueces, por su parte, buscarían que esos fondos llegaran a $ 600 millones.

Los desencuentros entre los jueces y el Gobierno no son nuevos, más allá de la buena relación institucional que han mantenido en estos dos años y medio de gestión de Macri, al punto que ayer el ministro de Justicia Germán Garavano dialogó con el presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti. Para intentar fortalecer esa sintonía, estaba previsto que se reunieran una vez por mes los cinco magistrados con Garavano y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Se vieron el 16 de abril y el 22 de mayo, pero en junio no hubo encuentro y en julio, por ahora, no hay fecha acordada. Desde el Gobierno aseguran que se coordinará un día pronto; desde la Corte, desconocen si se repetirá la cumbre, y advierten que sólo restan dos acuerdos para que comience la feria de invierno.

En medio de todo este conflicto, hubo un encuentro a solas entre Macri y Lorenzetti, en el que charlaron sobre las reformas judiciales en las que se busca avanzar. Se habían visto, además, pocos días antes, en un acto contra el narcotráfico en el Centro Cultural Kirchner.

El vínculo entre los jefes de ambos poderes ha sido cordial, siempre, lo cual molestó a la diputada aliada en Cambiemos, Elisa Carrió, principal crítica de Lorenzetti, a quien acusa de estar involucrado en actos de corrupción. Carrió le pidió a Macri que la apoye en un pedido de juicio político contra el juez, pero el Presidente nunca le dio crédito a las denuncias.

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