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El Gobierno necesita que las promesas de inversiones se transformen en obras

El Gobierno necesita que las promesas de inversiones se transformen en obras

Con la economía hundida en la estanflación, la necesidad de captar inversiones para activar la obra pública se tornó en una de las principales prioridades para Mauricio Macri.

Las medidas adoptadas por el Gobierno en el primer semestre del año reposicionaron al país ante los ojos de los organismos financieros y la comunidad internacional de negocios, que en diferentes foros han transmitido su interés por apostar a la Argentina. Pero en un escenario en el que predominan la caída de la actividad y una elevada inflación, la administración macrista requiere que esas promesas se transformen en la llegada urgente de fondos para consolidar la gestión y mejorar el humor social. Por delante, tiene el desafío de confirmar el año próximo en las urnas el voto que llevó a su fuerza a convertirse en oficialismo nacional por primera vez. Y el éxito de esa empresa dependerá de la suerte de la economía.

Como motor de crecimiento, el jefe de Estado sabe que poner en marcha la construcción le permitirá generar puestos de trabajo y revertir la baja del 1 al 1,5% del PBI que su equipo prevé para este año. Además, recuperar la infraestructura del transporte contribuirá a bajar costos de logística y mejorar así la competitividad, uno de los puntos indispensables a la hora de establecer condiciones más atractivas para quienes disponen en qué lugar del planeta volcar sus dólares. Según el titular de la Agencia Argentina de inversiones, Juan Procaccini, el país necesita que se inyecten u$s 100.000 millones para tener ese posición de privilegio. Solo el plan que busca mejorar la infraestructura vial, ferroviaria, portuaria y aeroportuaria requiere un tercio de esa cifra y conseguirlo no es tarea sencilla, más allá de que el mercado crédito se haya abierto para el país.

En esa tarea está abocado el equipo económico, mientras hace equilibrio entre las necesidades y las urgencias sociales. El resultado de esa empresa es el que marcará la diferencia entre un presente complicado y un futuro más promisorio.