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SÁBADO 20/04/2019

El Gobierno logró prorrogar por tres años el acuerdo automotriz con México

Argentina y México firmaron un acuerdo que regula el comercio de automóviles entre ambos países, estableciendo la continuidad del sistema de cupos durante los próximos tres años

El Gobierno logró prorrogar por tres años el acuerdo automotriz con México

Las industrias automotriz y autopartista pasaron ayer un día de incertidumbre, a la espera de noticias desde los despachos oficiales. Tras largas horas de negociación Argentina y México prorrogaron el sistema de cupos de importación de autos hasta 2022.

A partir de ahora podrán venderse sin arancel vehículos por u, n monto de u$s 701 millones durante este año, que pasarán a u$s 737 millones en 2020 y u$s 774 millones al año siguiente. Estos porcentajes representan una mejora del 10% respecto del cupo actual este año y del 5% a partir de 2020. 

En 2022 regirá el libre comercio en el comercio automotriz. Llegado ese momento, habrá una mejora de las condiciones de acceso al mercado mexicano para los productos argentinos, en el marco de las negociaciones en curso de ampliación y profundización del ACE 6, informó el Ministerio de Producción y Empleo. 

El nuevo entendimiento en el intercambio comercial automotriz reemplaza al Protocolo V del Acuerdo de Complementación Económica ACE-55, que establecía a partir de hoy el libre comercio entre México y Argentina y el resto de los países del Mercosur. El nuevo acuerdo fue suscrito por el Canciller Jorge Faurie y la Embajadora de México en Argentina, Mabel Gómez Oliver. 

Desde hace tiempo se sabe que la intención de México es hacer respetar los términos del acuerdo, estableciendo a partir de hoy una modalidad de libre comercio. Sin dudas, ésta es una situación que favorece a las terminales radicadas en tierra azteca, mucho más competitivas y con mayor escala de producción que sus contrapartes brasileñas y argentinas.

Pese a las quejas de la industria automotriz local, el gobierno de Jair Bolsonaro ya aceptó, sin más, la liberalización del intercambio comercial de vehículos. En Argentina, la situación es bien distinta. Con una muy fuerte caída de la producción automotriz e incluso un bajón en las exportaciones, en torno al 9,5% en febrero, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), las terminales y también la industria autopartista esperaban alguna señal positiva de la negociación que está llevando el Gobierno a través de la Cancillería y el Ministerio de Producción.

Según datos de ADEFA, en 2018 se exportaron a México 7875 unidades, con fuerte participación de vehículos utilitarios, la estrella de la industria automotriz orientada a los mercados del exterior. En cuanto a las importaciones, predominan vehículos de pasajeros y algunas líneas de autos medianos. Pero México representa hoy apenas el 2% de las exportaciones automotrices.

Fuentes de la industria automotriz habían señalado que "el escenario ideal es extender las condiciones del sistema de cupos". Sin poder cuantificar el impacto de una liberalización del intercambio con México, desde las terminales admitieron que "Gobierno de Brasil ya oficializó el libre comercio", tal cual lo establece el ACE-55. 

Desde la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), que nuclea a empresas autopartistas, también afirmaron que "el objetivo es que siga el esquema de cupos", porque este régimen "induce a que haya inversiones en los dos países".

Frente a la alternativa de pasar al libre comercio, la industria autopartista tiene un doble temor. Por un lado, que el régimen genere que proyectos en común, con producción en México y Argentina, se desarrollen, en principio, con mayoría de autopartes mexicanas porque ya están desarrolladas y además, son más baratas.

Por otra parte, AFAC señala que cuando venga la nueva ola de renovación de plataformas, "si México tiene libre acceso al mercado argentino, las empresas se plantearán cuál sería el sentido de tener planta acá, si con un aumento marginal de la producción en México, pueden abastecer al Mercosur". Esto sin considerar el costo adicional que significa para la industria local el pago de derechos de exportación.