LA PRESIDENTA EVITÓ LLEGAR A LA ROSADA EN HELICÓPTERO PARA NO PASAR CERCA DEL EDIFICIO GUARDACOSTAS

El Gobierno descabezó a la Prefectura y la Gendarmería pero no frenó el conflicto

Las protestas por el decreto que recortó salarios provocó una crisis sin precedentes. Los efectivos se autoconvocaron en todo el país. Scioli pidió reflexionar

A pesar de la marcha atrás ante las consecuencias del decreto 1307; del descabezamiento de las cúpulas de la Prefectura y la Gendarmería, que incluyó a sus jefes y a una veintena de altos mandos; y de una interminable serie de reuniones con los manifestantes, todo indicaba anoche que se cumplirían 48 horas del inicio del conflicto sin que el Gobierno lograra desactivarlo. Y no sólo eso: con un efecto dominó, el malestar por las reducciones salariales que se convirtió en una inédita protesta de la Prefectura Naval se trasladó ayer por la madrugada a la Gendarmería y alcanzó a un sector de la Armada y hasta de la policías Federal y Bonaerense.


Al cierre de esta edición, los últimos puentes tendidos del día entre los prefectos y gendarmes, acuartelados en los edificios Guardacostas y Centinela, con los nuevos jefes de ambas fuerzas y representantes de los ministerios de Economía y Seguridad, no llegaron a buen puerto.


Mientras tanto, durante todo el día se pronunciaron llamados a respetar la democracia, desde oficialismo y oposición (ver aparte). Pero la continuidad de la protesta exacerbó los ánimos de los ultraK y agitó viejos fantasmas. Empieza a parecerse al intento de golpe en Ecuador, se desmarcó primero el ex piquetero Luis DElía, recordando la protesta policial que jaqueó al presidente Rafael Correa hace dos años. Están sublevados, alertó el diputado Edgardo Depetri, al tiempo que llamó a la militancia a estar alerta.


Desde el colectivo cristinista Unidos y Organizados apuntaron contra el Grupo Clarín, caceroleros y los que fogonean la violencia y el golpismo.


Entre los moderados K, se destacó el gobernador bonaerense Daniel Scioli, que pidió a las fuerzas reflexionar y volver a la normalidad y destacó que el Ejecutivo ha reconocido los errores en la implementación del tratamiento salarial.


El ultimátum de dos horas que lanzaron los manifestantes a Cristina Fernández de Kirchner para encontrar una solución, enardecieron al oficialismo. Incluso la versión de una posible movilización de los efectivos a Plaza de Mayo encendió la alerta de La Cámpora para organizar una contramarcha. Al final fue desestimada, en parte, porque una treintena de militantes K se acercó a la Casa Rosada para custodiar la llegada presidencial, en la previa del encuentro protocolar con su par del Líbano Michel Suleiman. La mandataria llegó desde Olivos en auto y no en helicóptero, como es habitual, para evitar aterrizar a pocos metros de los prefectos acuartelados. En la declaración conjunta de ambos jefes de Estado, CFK evitó el tema.


En las primeras 24 horas, con Cristina Kirchner en Perú, el Gobierno dejó trascender los errores en la cuestionada liquidación de sueldos en la Prefectura, a raíz de la implementación del decreto 1307, en respuesta a un fallo de la Corte Suprema que eliminó los suplementos no remunerativos, que desde hace años compensaban el congelamiento salarial. Recién ayer el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medida prometió un pago compensatorio por única vez para los prefectos que cobran hasta $12.500 y la garantía a gendarmes de cobrar el mismo sueldo que el mes anterior. Y además exteriorizó una sospecha que sobrevolaba en despachos oficiales. Se que se está usando a los (efectivos) de más abajo, como carne de una maniobra por los que quieren mantener sus privilegios, deslizó el jefe de ministros.


Tras la acusación, sumado al reproche oficial por no poder controlar a sus bases, presentaron sus renuncias los jefes de Gendarmería, Héctor Bernabé Schenone, y de Prefectura, Oscar Adolfo Arce; que ya fueron reemplazados por Enrique Sach y Luis Alberto Heiler, respectivamente. Por los ascensos, fueron pasados a retiro 10 altos altos mandos de cada fuerza.

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