El FMI recibe a Lacunza con dudas sobre sostenibilidad de la deuda

El Gobierno sostiene que los pasivos representan 68% del PBI, mientras que el FMI los ve este año en 93% del producto. Más allá de la diferencia de cálculo, el organismo chequea para adelante la posible evolución.

El Fondo Monetario Internacional recibe a Hernán Lacunza y a Guido Sandleris hoy para comenzar los intercambios técnicos con el tema de sostenibilidad de la deuda sobre la mesa. Mientras el ministro de Hacienda mostró números el martes que afirman que está en 68% del PBI, de acuerdo a los cálculos que hicieron, desde el organismo internacional la ven este año en 93%.

Más allá de la diferencia de los números -y cálculos empleados para llegar a estos-, las discusiones sobre la deuda son uno de los cuatro ejes sobre el cual en el FMI buscan más certidumbre para los próximos meses.

Con el reperfilamiento en marcha pero aún a la espera de definiciones (que seguramente tendrán que aguardar al cambio de Gobierno) para la deuda de mediano y largo plazo, el FMI mira sus regulaciones para el caso de un préstamo como el que dio a la Argentina, de acceso excepcional.

La posibilidad de un préstamo mayor al que corresponde a cada país según su cuota (el de Argentina es de un 1001%) se da si hay una "gran probabilidad" de que la deuda del miembro del FMI en cuestión sea sostenible.

Sobre este aspecto, hay tres posibilidades: si la condición de gran probabilidad está dada, el FMI puede prestar sin impedimentos. En el otro extremo, "si esa condición no se cumple, por lo general se necesita una reestructuración de la deuda suficientemente profunda como para restablecer la sostenibilidad de la deuda con una gran probabilidad antes de que el FMI pueda activar un préstamo", detalla el Fondo.

Pero la Argentina está en la "zona gris": en ese caso, el FMI otorgar acceso excepcional sin exigir una reducción de deuda previa a condición de que el país reciba también financiamiento de otros acreedores (oficiales o privados) durante el programa.

Si se perdió el acceso a los mercados, "y los derechos privados que vencen durante el programa drenarían significativamente los recursos disponibles, por lo general correspondería proceder a modificar el perfil de tales derechos". Así, "esto podría conducir a una trayectoria de ajuste ligeramente menos rigurosa y, a la vez, reduciría el volumen de financiamiento requerido del FMI. Aunque la modificación del perfil es una modalidad de reestructuración de la deuda, probablemente resulte menos costosa para el deudor, los acreedores y el sistema que una reestructuración de deuda definitiva", dice el organismo.

Las reuniones del FMI con la Argentina comenzaron ayer a nivel técnico entre el equipo liderado por Roberto Cardarelli y los secretarios Santiago Bausili, Sebastián Katz y Rodrigo Pena.

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