Economía del conocimiento una ley para la Provincia

Argentina es un país de muchas potencialidades pero pocas realidades. Es momento de cambiar esta ecuación y empezar a trabajar en ello. 

Una herramienta adecuada para transformar esta situación es la economía del conocimiento - definida como aquella actividad que genera valor agregado a través del conocimiento técnico y profesional. Sin embargo, es una de las tantas cuestiones menospreciadas por el oficialismo a través de su vetusto discurso tribunero: "capitales o pueblo".

Quedó demostrado cuando a pocos días de asumir Alberto Fernández suspendieron la ley 27.506, referida al régimen de promoción de la misma, generando incertidumbre e inseguridad jurídica; segmentaron los beneficios y votaron una nueva norma que no sólo destruyó el camino recorrido sino que modificó las reglas de juego, una vez más, sobre la marcha. ¿Así alentaremos las inversiones? Claramente no.  

Pese a la imprevisibilidad reinante, la economía del conocimiento muestra índices que hablan por sí solos. En la última década pagó los salarios más altos, se consolidó como el tercer sector exportador de la Argentina y generó 437.000 puestos de trabajo. Además, cruza transversalmente la economía en su conjunto: el campo, la industria, el transporte de carga, la ingeniería, las ciencias exactas y naturales, la medicina, entre otros.        

Hoy, para salir de la profunda crisis en que estamos sumergidos, es necesario entender que debemos potenciar el capital intelectual y creativo de los argentinos; el estudio, la investigación, la capacitación, la tecnología. La pandemia nos enfermó, arrebató la vida de muchos argentinos, destruyó la economía y liquidó cientos de miles de puestos de trabajo. Por eso, y más que nunca, elegir y fortalecer este camino debe ser la política de un Estado del siglo XXI, que perdure en el tiempo y que aliente la inversión. La crisis es la pandemia, la oportunidad la economía del conocimiento.  

Una Ley para nuestra Provincia. 

El futuro nos desafía a realizar nuestro mejor esfuerzo, a ser creativos e innovadores, modernos y arriesgados y, sobre todo, entender que no podemos incorporarnos a esta nueva era global si mantenemos debates, encuadres jurídicos y sistemas propios de la década del '70. No pensemos en el Estado provincial como un administrador de pobreza, sino como un generador de riquezas.  

En este sentido, presentamos un Proyecto de Ley que propone la creación del "Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento de la provincia de Buenos Aires". El mismo abarca a las actividades económicas que apliquen avances tales como: software, biotecnología, industria aeroespacial, inteligencia artificial, robótica, entre otras. Estarán exentas del pago de los impuestos de ingresos brutos, inmobiliario y sellos, entre otros beneficios.      

Debemos apuntalar dichas actividades, establecer fondos de apoyo para quienes puedan crear trabajo digno, invertir en la construcción de polos de desarrollo tecnológico, realizar convenios con las universidades del territorio bonaerense, y crear carreras de medio término que permitan una rápida inserción laboral en la industria del conocimiento. Futuro, educación, formación académica vs. inflación y pobreza; esta es la grieta que debemos cerrar. 

Crisis y oportunidades, circunstancias históricas que no podemos dejar pasar. Innovación, trabajo calificado y desarrollo son el tridente al que debemos apostar para, de una vez por todas, subirnos al tren productivo de la economía del conocimiento. Aunque sea más difícil el camino, a la larga será más productivo.

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