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MIÉRCOLES 20/03/2019

EE.UU. empezó a rechazar los pedidos de créditos de Argentina

La primera negativa fue a la aprobación de créditos agrícolas del Banco Mundial, que finalmente se dieron. EE.UU. quiere que Argentina acuerde con los bonistas en default

Cuando trascendió la semana pasada que el gobierno estadounidense había decidido rechazar los créditos internacionales que pide la Argentina a los organismos internacionales, como un mecanismo de presión para que el país regularice su situación con los bonistas en default, pocos creían que la amenaza se concretara a la brevedad.
Sin embargo, se supo que la administración de Barack Obama sorprendió, 10 días atrás, a los representantes de la Argentina en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuando efectivamente votó contra el país, al momento en que se debatía la aprobación de un préstamo por alrededor de u$s 230 millones, en el marco del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap).
Y anticipó que lo seguirá haciendo en los próximos pedidos de crédito, tanto en el caso del BID como en los que se soliciten al Banco Mundial, lo que generó preocupación en la comitiva oficial de la Argentina que estuvo en Washington el fin de semana participando de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial. Sobre todo porque la Argentina tiene pedidos casi u$s 1.700 millones al BID y el Banco Mundial, fondos vitales para el 2012 en el marco de un programa financiero menos holgado que el de años anteriores, en particular por la dificultad para volver a utilizar reservas del BCRA.
De todas formas, en el caso del BID y para este tipo de préstamos EE.UU. no tiene poder de veto, por lo que el crédito finalmente se concedió. Pero sí en otro tipo de créditos que se denominan Programas de Fortalecimiento Institucional Municipal (Profim). En lo que refiere a estas líneas, los representantes argentinos ante del BID ya recibieron la orden de no solicitarlos, para evitar el desplante estadounidense.
Pese a todo, lo que inquietó a los funcionarios argentinos es la actitud del gobierno de EE.UU., a la que consideran “anacrónica y exagerada”. Es que, cuesta entender el por qué de esta decisión ahora cuando la Argentina mantiene la misma política frente a sus acreedores hace siete años. “No nos quieren dar préstamos a nosotros ahora, que tenemos tres veces mejores indicadores de solvencia y desempeño macroeconómico que el propio EE.UU. y Europa”, ironizaba un funcionario argentino en Washington. La tesis que sostienen por lo bajo algunas fuentes del gobierno argentino es que la pérdida de poder de la administración de Obama en manos de los republicanos está comenzando a hacerse sentir en medidas concretas.
Durante una audiencia que tuvo lugar el martes pasado en el Congreso estadounidense, la subsecretaria para Mercados Internacionales y Desarrollo del Tesoro, Marisa Lago, anunció que EE.UU. votará en contra de los créditos que la Argentina pida ante del Banco Mundial y el BID. Y, tal vez lo más inquietante, adelantó que su país hará lobby para que otras naciones también se opongan al otorgamiento de este tipo de préstamos a la Argentina.
Lago señaló que la decisión de EE.UU. se debe a que la Argentina no paga las sentencias en el Centro Internacional para la Resolución de Disputas en Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial; se niega a negociar con los acreedores y a involucrarse con los organismos internacionales (en obvia alusión a la negativa argentina a permitir la revisión anual de la economía que realiza el FMI a todos sus países miembros). La funcionaria aclaró sin embargo que intentarán levantar el bloqueo sólo en los casos en que los préstamos están dirigidos a los más pobres del país, sin brindar mayores especificaciones. Y durante su alocución repasó los índices de crecimiento de la Argentina en los últimos años, las reservas en el Banco Central y otros indicadores como muestra palpable de que el país está en sobradas condiciones de hacer frente a las demandas de pago que se le reclaman.