Dura sentencia de un diputado PRO: "Que Ginés siga siendo el ministro de Salud es un chiste"

"No hay plan para nada", advierte un funcionario opositor muy cercano a Mauricio Macri al evaluar la gestión de Alberto Fernández, a casi un año de asumir la presidencia

En un mano a mano con El Cronista, el diputado mendocino del PRO Omar de Marchi aseguró: "A medida que el Gobierno empieza a desnudarse en sus mentiras y en su inacción, la figura de Macri crece cada vez más".

- ¿Cómo está viendo este primer año de Fernández al frente del Ejecutivo?

- A juzgar por los resultados, este Gobierno llegó sin ninguno de los elementos básicos que cualquier organización necesita para funcionar: un plan, un equipo medianamente calificado para aplicar estos ejes, y el tercer elemento, un liderazgo claro para conducir ese equipo para aplicar ese plan. El liderazgo está discutido y es evidente que no hay plan.

- Cuando plantea lo del liderazgo, ¿lo dice puntualmente por el rol que juega Cristina?

- Lo digo por la permanente intervención de Cristina en temas centrales y a su vez en la nominación de algunos personajes en el equipo de Gobierno. Es evidente que hubo una influencia definitiva de Cristina. Además, porque no hay rumbo. Esto es la consecuencia evidente de la falta de un liderazgo.

- Conocimos el plan económico del Presidente, con la presentación del Presupuesto, ¿cómo lo define?

- No hay que dejar de señalar que este Gobierno lleva más de un año, porque ganaron las PASO el 12 de agosto. Y este resultado era muy difícil de dar vuelta, por lo que desde ese día, de manera informal, tenían la responsabilidad de articular un plan. No quiero soslayar el hecho de que hayamos soslayado todo este año sin presupuesto, la culpa no la tuvo la pandemia, que llegó en marzo. Allá por diciembre, esperábamos un presupuesto para saber los ejes centrales de gestión, dónde se iba a poner el acento, cuál iba a ser la estrategia tributaria, y en cambio, nos encontramos con un conjunto de parches que le llamaron Ley de Solidaridad, que en el fondo eran leyes de emergencia, intentando resolver dos cuestiones: correrse de los controles para las compras y tener el contexto normativo para el "veremos". Eso es lo que pasó todo este año; después vino la pandemia. No hay plan para nada. Que Ginés siga siendo el ministro de Salud es casi un chiste. Ahora, llegamos a este presupuesto, que ya no es un dibujo, es un chiste.

- La eliminación de las primarias se coló en la Cámara de Diputados, ¿cuál es su postura al respecto?

- Faltan 10 meses. Decir ahora que se va a debilitar el sistema electoral argentino por una cuestión de plata, yo no lo comparto. Porque nada es más caro que instituciones débiles. Al momento del ahorro, no me parece relevante. Creo que tiene más que ver con una estrategia política de debilitamiento del Gobierno hacia los sectores de oposición. Eliminás un canal para resolver cuestiones internas dentro de los partidos.

-Mañana se tratará en Diputados el impuesto a las grandes fortunas, ¿es más proclive a impulsar una reforma impositiva integral?

- Si la misma creatividad que le ponen a recaudar impuestos, se la pusieran para concentrarse en la calidad del gasto y del ahorro, el país no necesitaría nuevos impuestos. Por lo tanto, el impuesto a la riqueza, al margen de ser manifiestamente constitucional, creo que va en contra del mensaje que el Gobierno tiene que dar en este tiempo, que es que el único camino es la inversión. No vas a crear empleo si no hay inversión, y todas las señales que el Gobierno ha dado en el último tiempo son contrarias. Por ejemplo, con el tema Vicentin o cuando vemos que funcionarios del Gobierno justifican tomas de tierras, o el aumento de impuestos, que se metieron en el último tramo del presupuesto. Y este impuesto tiene el mismo mensaje: creo que no van a recaudar nada, porque van a judicializar todo. Creo que tiene un fin cultural o ideológico.

-¿La pandemia se podría haber aprovechado para llevar adelante reformas?

-Era el momento. El mundo estaba en crisis, teníamos una ventaja competitiva, medianamente igualitaria con el resto del mundo, porque había países con crisis muy complejas, que buscaban algunos escenarios donde aterrizar para canalizar sus inversiones y esto lo han tomado otros países como Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil.

-En estos días, el Congreso tratará la nueva fórmula previsional. ¿Qué le responde al oficialismo, que asegura que con este nuevo cálculo, los jubilados no perderán poder adquisitivo?

- Los jubilados ya han perdido mucho. No me baso en lo que pueda llegar a suceder. Este año, con la fórmula de Macri, que le llenaron el Congreso de piedras, las jubilaciones hubieran aumentado un 35,9%, y sin embargo, la actualización, en promedio ha estado en el orden del 22% o 23%. Basta de relato: de una buena vez, pongan los números arriba de la mesa. A mi lo que me sorprende es la liviandad y el cinismo que tienen para plantear las cosas. El tema es una nueva mentira que esconde un perjuicio evidente a los jubilados, pero me sorprende que no veo ningún tirapiedras en Casa Rosada, lo que habla también de la hipocresía cultural de la dirigencia política.

-Hablando de Juntos por el Cambio, ¿Macri "ya fue"?

-Obviamente que no. Es uno de los dirigentes más importantes de la Argentina actual y expresidente hasta hace unos meses. Tiene una vigencia notable y a medida que el Gobierno empieza a desnudarse en sus mentiras y en su inacción, su figura crece cada vez más.

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