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Dragar El Salado: recorrida por las obras de $ 1000 millones para atenuar las inundaciones

Dragar El Salado: recorrida por las obras de $ 1000 millones para atenuar las inundaciones

Las dragas ya retiraron tierra equivalente a cuatro estadios de River llenos. Los trabajos para ensanchar el río y mejorar su cauce impactarán en un millón de hectáreas agropecuarias en el corazón e la provincia de Buenos Aires.

Cuatro estadios de River Plate llenos, hasta el tope; o 16 manzanas con edificios de diez pisos cada una. La comparación sirve para dimensionar la cantidad de tierra que se dragó del río Salado desde 2016 hasta la actualidad, en el marco de las obras en la Cuenca del Salado para las que el Estado invertirá un total de 1000 millones de dólares.

Los trabajos, enmarcados en el Plan Maestro Integral Cuenca del Río Salado, buscan adecuar, ensanchar y profundizar el cauce del río de modo de permitir el escurrimiento encausado de mayores caudales. El objetivo principal: atenuar la inundación de hectáreas en la provincia de Buenos Aires cuyos efectos sobre la cosecha amenazan uno de los pilares de la economía argentina y a los distritos bonaerenses donde Cambiemos pisa fuerte en materia electoral.

Las obras en el río Salado comenzaron en 2004 y se realizaron tres de las cuatro etapas en las que se dividieron. La cuarta iniciada con la gestión Cambiemos, abarca 220 kilómetros de río y es la más larga. Tendrá un costo de u$s 1000 millones, repartidos entre Nación (u$s 700 millones) y la provincia de Buenos Aires (u$s 300 millones).

El Cronista participó días atrás de una visita a las obras que se realizan  a la altura de la localidad de Lobos, 30 kilómetros campo adentro desde el cruce de las rutas 205 y 41.

Allí las dragas, pequeñas embarcaciones que chupan tierra y agua del río, trabajan con el objetivo de llevar su longitud de 50 a 200 metros y su profundidad de 3 a 5 metros. Estan a cargo de la UTE Helport-Chediack.

“Esta es la obra más grande de protección de inundaciones que se esta haciendo en el país”, explica el secretario de Infraestructura y Política Hídrica, Pablo Bereciartua, cuya dependencia orbita bajo el ministerio del Interior de Rogelio Frigerio. En medio del campo bonaerense explica que los trabajos afectarán, directa e indirectamente, a un millón de hectáreas agropecuarias.

Pablo Bereciartua.

Una aspiradora acuática

Una draga es una pequeña embarcación que a simple vista parece rudimentaria, maltrecha. Su función se podría equiparar a la de una aspiradora. En su proa posee un tubo que en su extremo lleva un cortadora que tritura el suelo (compuesto en 40% por sólidos y un 60% líquidos) y luego lo absorbe.

En el corazón de la draga se aloja una bomba que permite que el suelo triturado pase a una cañería que comienza en la embarcación, atraviesa el río hasta la orilla, y continúa por tierra hasta un recinto con terraplenes que funciona como olla contenedora a 200 metros del agua.

En esa olla de barro se deja decantar lo extraído del Salado; la parte líquida regresa al río y la sólida, rica en minerales, se utiliza para rellenar campos bajos y evitar así que se inunden.

“El ensanche se comenzó en el 2004, ya llevamos 150 km de río ensanchado”, explicó el ingeniero Eduardo Busso de la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas. “Se sacan unos 550 metros cúbicos de suelo por cada metro de avance longitudinal del río”, agregó.

Cuentas claras

“Estos contratos que estamos viendo son de la primer licitación que hicimos en septiembre de 2016, unos meses después de haber entrado al gobierno con una situación muy particular, estaba todo parado”, recuerda Bereciartua bajo el sol bonaerense.

En mayo de 2016 la secretaría que dirige presentó el Plan del Agua, un programa de infraestructura que entre sus objetivos se destacan garantizar la provisión de agua potable y saneamiento y adaptar el territorio a los extremos climáticos mediante obras contra inundaciones y sequías.

La financiación de los trabajos en el Salado se divide entre Nación y la provincia de Buenos Aires. La pata nacional proviene, en parte, del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, que se compone de lo recaudado por una alícuota cobrada en el consumo de combustibles. Otra parte, se obtiene a partir de licitaciones bajo la modalidad de contrato de pago diferido, que implica el pago con bonos respaldados por el fondo que se comienzan a saldarse dentro de cuatro años, tiempo estimado de finalización de cada contrato.

Algunas de las empresas que se alzaron con contratos de la licitación de Nación fueron Pentamar, Dyopsa, Supercemento, Helport, Chediak y recientemente Roggio. Las que corrían por cuenta de la administración bonaerense aún no se realizaron y, aunque Bereciartua promete que se harán pronto, el escándalo judicial por los cuadernos que involucró al mainstream empresarial las mantendría en suspenso.

Bajo el sol del mediodía de diciembre, lso funcionarios continúan la conversación con los periodistas a metros del río. Mientras, la draga, con sus cuatro personas a bordo y otras cuatro de asistencia continúa trabajando. Lo hace noche y día mientras el buen tiempo se lo permita. Porque al fin y al cabo se puede contar con la tecnología, el dinero y el persona capacitado, pero en las inmediaciones del Salado el único que asegura la ejecución de las obras es el buen clima.

Comentarios1
Augusto  Ceada Rodriguez Urroz
Augusto Ceada Rodriguez Urroz 06/12/2018 10:46:10

Además se debería implementar este proyecto: http://viviendas2017.simplesite.com/

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