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DOMINGO 19/05/2019

Dólar estable puede revivir votos pero también perderlos en la economía real

Por efecto del hasta ahora ineficaz apretón monetario para controlar la inflación y el aumento de la demanda de dólares, en un año cayó 33,7% el crédito a los privados y el consumo doméstico se derrumbó 16,1%. El malestar por la recesión podría ser más agudo que por el aumento del dólar. En Córdoba, donde el oficialismo sufrió una estrepitosa derrota, el 60% de las empresas disminuyó su actividad, según la Unión Industrial de Córdoba

Dólar estable puede revivir votos pero también perderlos en la economía real

Juan Schiaretti triunfó por muchas razones en Córdoba. La lógica de destrucción interna de Cambiemos no fue la menor. Tampoco lo haya sido el peso de la caída de la economía en el territorio provincial.

Una encuesta reciente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) pudo ser un predictivo. En el relevamiento de marzo, entre 246 empresas del territorio, la mayoría micro y pymes, industriales y de servicios, hubo datos concluyentes de un mal humor generalizado.

En extraña correlación, el 60,16% de los empresarios -similar a la proporción de votantes de Schiaretti- respondió que disminuyó su actividad en comparación con el mismo mes de 2018. El 26% del universo había mantenido la actividad, y solamente 13% la incrementó respecto de un año antes.

En los pronósticos más pesimistas en lo que va del año, la UIC relevó que casi el 55% cree que disminuiría su actividad en el primer semestre, el 24,5% pronosticó que se mantendría y sólo 15,2% ve un incremento.

La preocupación por tener a raya al dólar como factor de malhumor social podría generar un malestar por la pérdida de consumo y la recesión

En la provincia que volcó las elecciones nacionales en 2015 a favor de Mauricio Macri, la opción por el oficialismo provincial pero con un severo castigo hacia el oficialismo nacional es un llamado de atención.

Y tal vez la percepción de la actividad económica como factor de malhumor pueda estar haciendo mella de un modo incalculado por el Gobierno.

El economista Miguel Angel Broda arriesga que tal vez la preocupación del Gobierno para mantener a raya al dólar haya sido excesiva, más allá de la necesidad de control de inflación.

La confianza en la gestión del gobierno es inversamente proporcional al aumento del dólar

Y asume que la preocupación electoral podría llevarlo a una paradoja: que el resultado de las elecciones esté más influido por la caída de actividad económica y sus consecuencias. Y que estas hayan sido originadas en la batalla perdida por mantener la guerra por el tipo de cambio estable.

Una encuesta de Query difundida hace 15 días refleja, una vez más, la relación inversa entre las expectativas económicas, en el piso desde que gobierna Cambiemos, en 30 puntos, mientras se dio el pico de la cotización del dólar por encima de los 45 pesos.

Desde septiembre del año pasado, se profundizó la caída del crédito al sector privado, y sobre todo hubo un impacto fenomenal en la demanda doméstica

Como contrapartida, desde que la vigencia del acuerdo con FMI en su segunda versión, cuyo eje central es el control de los agregados monetarios para combatir la inflación y el traspaso a la demanda de divisa, implicó una fenomenal caída del crédito al sector privado.

Tampoco se logró una victoria aplastante sobre la inflación. Un relevamiento de Sinopsys en mayo detectó sí que los anuncios del Gobierno en materia de congelamiento de "productos esenciales" y las postergaciones de aumentos de tarifas sí tuvieron un efecto en la opinión pública pero fueron modestos.

Tras los anuncios de congelamiento de productos esenciales y la reprogramación de las tarifas de servicios públicos, mejoraron las percepciones y la inflación pasó a un segundo lugar de preocupación  

"En mayo, cae la preocupación por la inflación, la principal preocupación ciudadana: en abril fue del 44% y en mayo cae a 40%", dijo el titular de la consultora, Lucas Romero, a Milenium.

Pero mientas tanto, la caída del crédito en abril fue de hasta el 33,7% respecto de un año atrás. Sólo el mes pasado, el apretón monetario implicó una caída mensual de 4,1% en la oferta de crédito privado.

El crédito para consumo cayó en un año el 29,1 por ciento. Y durante 2018, con una caída del PBI estimada por Broda en 8,3%, la caída de la demanda doméstica fue del 16,1%, con la enormidad de 13,1% correspondiendo al consumo privado: la reducción del consumo público, influido por el megaajuste del déficit cero, fue de sólo 4,4 por ciento.

La estrategia de freno a la escalada del dólar podría tener una victoria pírrica: se terminaría por controlar una de las obsesiones de los argentinos para llegar a las elecciones, pero la falta de salida de la recesión podría, tal vez, ser más determinante del electorado. Tal vez sea un mensaje cifrado desde Córdoba.

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