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Dólar bajo y arancel cero, un combo peligroso

por  HORACIO RIGGI

Editor de Economía y Negocios
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El sector automotriz moderó su caída en abril por las exportaciones

El sector automotriz moderó su caída en abril por las exportaciones

La propuesta de Brasil se flexibilizar el arancel externo común tiene un segundo sentido: romper finalmente con la unión aduanera. Una situación impensada cuando el país vecino era gobernado por Lula da Silva, o por la suspendida Dilma Rousseff. En la Argentina, también sorprende: de hecho, desde el retorno de la democracia, la integración regional es una de las pocas políticas de estado que el país sostiene.

Y si esto pasa, no solo el bloque quedará diezmado a la hora de medir fuerzas contra Europa o Estados Unidos en cualquier futura negociación, sino que en el actual contexto, dónde el mundo tiene una oferta muy superior a la demanda, el peligro de bajar aranceles y negociar por separado no es preocupante para los sectores que producen bienes sensibles: es temible.

¿Cómo hacen sectores como autopartistas, línea blanca, textiles, calzado o juguetes, entre otros, para frenar por ejemplo la oferta de China que produce casi todo y a precios muy inferiores?. Tan desigual es la producción, que hoy, con aranceles de 35%, los productos fabricados en oriente inundan los supermercados, las casas de ropa y las jugueterías locales.

Es cierto que la Argentina hoy tiene un tipo de cambio poco competitivo, pero flexibilizar el arancel externo común sólo le puede servir a las grandes empresas y por eso es impulsado por la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp). Las pymes, sin el freno del arancel, y con el actual contexto, van a tener que lidiar y mucho, para poder sobrevivir.