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Disparo al corazón del kirchnerismo

No es gente contando plata. No es una financiera. No es un empresario y no ocurrió en un horario ‘normal’. José López es un ex funcionario del riñón kirchnerista, de los pocos que llegaron en mayo del 2003 y se fueron en diciembre del año pasado, atravesando la presidencia de Néstor Kirchner (su amigo) y las dos gestiones de Cristina con millones pasando por sus manos. Integró el poder en Santa Cruz y en la Rosada.

No contaba plata cuando fue detenido: arrojaba bolsos con millones de dólares, euros, yenes y otras monedas al interior de un convento en General Rodríguez en la madrugada y cuando aún no había salido el sol. Fue a escondidas y estaba armado. Hay fotos de los fajos de billetes húmedos que la policía contaba ayer a mano, de a uno por vez. El ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, no perdió la oportunidad y entre otros detalles reveló que López ofreció coima para zafar y evitar ser detenido.

La obscenidad del dinero que contaban los hombres de Lázaro Báez en la financiera La Rosadita llevó a una investigación que sacó a la luz propiedades con sommiers, utensilios y magníficos ambientes a estrenar en un país donde antes y ahora hay pobreza. Báez es del riñón kirchnerista pero no era funcionario. Báez y López eran hombres de Néstor Kirchner y Cristina Fernández los mantuvo. También Julio de Vido, el jefe del ministerio de Planificación.

La ex Presidenta evalentonó al kirchnerismo con su regreso en abril y logró retomar la iniciativa política en el marco de su declaración judicial frente al juez Claudio Bonadio. Es más, en la Casa Rosada generó molestia su declaración en una causa (la venta del dólar futuro) que podría no ser judicializable por tratarse de una decisión de gestión y de un ente autárquico como el Banco Central. La noticia de ayer no fue un golpe más, decían dirigentes cercanos a la ex Presidenta. Fue casi un golpe mortal que intentaban esquivar.

En las redes sociales, eco virtual de parte de la sociedad, comenzaban los lamentos incluso de intelectuales que defendieron a la gestión K. Algunos hablaban del esfuerzo militante y de esa parte de la sociedad que aún sin afiliacion salió a la calle para evitar que Mauricio Macri ganara el ballottage. Sólo dos puntos sacó de ventaja el líder de Cambiemos sobre Daniel Scioli, el candidato al que le costó la bendición K. ¿Cómo defienden esos líberos ahora las políticas del kirchnerismo en las que creían?

El impacto por la detención de López pegó fuerte en el kirchnerismo. Algunos legisladores de paladar negro insultaban sin eufemismos al ex secretario, se indignaban, decían que hay que investigar y así lo repetía el bloque en un escrito.

Dicen que nadie muere en política mientras puede dar pelea. Incluso han vuelto, aunque entre bambalinas y con ninguna o poca chance electoral, personajes como Carlos Grosso, eyectado de la intendencia de la Ciudad y hoy asesor de Cambiemos. Pero lo de López y por elevación lo de De Vido apunta directo al corazón de Cristina y del peronismo en un momento en que la Justicia y la política embiste contra su "herencia". "Van a meternos a todos en el mismo paquete", se quejaba un ex ministro con ira.

Parece una broma pero Julio de Vido compite en los campeonatos de canaricultores (su gran afición) con el seudónimo Julio Sako. Sako es una marca mundial de rifles. Ayer, disparó.