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Después de Uber, una app del gobierno porteño pone en jaque a los radiotaxis

El inminente lanzamiento de BAtaxi, una app gratuita para pedir móviles desarrollada por el gobierno porteño, puso en pie de guerra a 42 empresas de radiotaxi de la Ciudad. Estarían en juego 1400 empleos

Después de Uber, una app del gobierno porteño pone en jaque a los radiotaxis

Tras las ruidosas manifestaciones de taxistas por Uber, los radiotaxis están ahora movilizados en contra de BAtaxi. El aplicativo desarrollado por los ministerios de Transporte y de Modernización porteños, aún no fue lanzado oficialmente pero ya amenaza con llevar a la quiebra a las 42 empresas que prestan el servicio de radiotaxi en la Ciudad, según denunció Miguel Angel Bello, titular de la cámara que las agrupa, CAR.

El proyecto, presentado el jueves 25 en la legislatura porteña, "nos cayó como un balde de agua fría, porque no fuimos consultados. Es increíble, pero el gobierno de la Ciudad en lugar de controlar a Uber, sale a competir con él, perjudicando a nuestras empresas", sostuvo Bello. La entidad que preside, organizó en la mañana de ayer una marcha frente a la Legislatura porteña, llevando en andas un ataúd pintado de negro y amarillo para simbolizar el funeral de los radiotaxis.

"Si el lunes (5 de septiembre) se aprueba esta iniciativa, esto significará la defunción del servicio de radiotaxi, que hoy involucra a 42 pymes, que cumplen con todas las normas legales y emplean a 1400 personas entre operadores, personal técnico y administrativo", señaló el presidente de CAR.
"Desde que conocimos el proyecto, que se filtró a través de las redes sociales y notas periodísticas, pedimos una reunión con el secretario (de Transporte) Juan José Méndez, que recién nos atendió ayer y nos dijo que teníamos que modernizarnos. Algo que venimos haciendo, ya que en mi caso y el de otras empresas, hemos invertido mucho dinero en equipamiento de comunicaciones, para pago con tarjetas y aplicativos propios que brindan al usuario todos los datos del móvil y del chofer, y permiten calificar el viaje. Además, ofrecemos un servicio de cuenta corriente a los clientes", apuntó.

Desde la Secretaría de Transporte porteña, en tanto, aseguran que "la idea de este aplicativo, que llevamos varios meses desarrollando con el Ministerio de Modernización y lanzaremos antes de diciembre, no es perjudicar a nadie, sino mejorar el servicio. El 80% de los taxis que circulan por la ciudad son tomados directamente en la calle, un 17% mediante radiotaxis, y un 3% a través de apps", apuntó Patricio Navarra, vocero del secretario de transporte porteño.

En tanto, José Ibarra, de la Unión de Propietarios de taxis, se mostró a favor de la iniciativa. "Es lo que pide el pasajero -comentó-. Los usuarios están cada vez más con la tecnología, y quieren una herramienta para pedir el taxi, conocer los datos del auto y del chofer, saber cuánto le saldrá el viaje, y pagarlo con el teléfono", destacó. "Nosotros trabajamos con el gobierno de la Ciudad para lanzar esta herramienta, que servirá para contrarrestar a Uber y a otros aplicativos que funcionan de manera irregular".

Actualmente, la flota de taxis porteños asciende a unas 38.000 unidades, según datos de la Secretaría de Transporte porteña. Unas 12.000 de ellas operan con alguna de las 42 empresas de radiotaxi habilitadas.

El uso de aplicativos para la movilidad urbana es una tendencia que se impone globalmente. Uber abrió el debate desde que irrumpió en las calles de San Francisco en 2012, y rápidamente se expandió a las principales ciudades del mundo. Pronto otras firmas, como la española Cabify y la local Easy Taxi salieron a disputarle el terreno. La principal crítica que reciben es que sus vehículos y choferes no cuentan con habilitaciones ni pagan impuestos. Pero no son ni serán la última amenaza para el taxi tradicional.

En Europa y Estados Unidos ya funcionan los autos compartidos, similar al sistema de bicicletas, que se toman y dejan en paradas determinadas; y Google desarrolló autos sin chofer que brindarán servicio de transporte urbano. Si ocurre, los nostálgicos extrañarán las sesiones de psicología al paso con los taxistas.