Dentro del peronismo, pero lejos del kirchnerismo

Hay sólo dos fotos políticas enmarcadas en su oficina. Las dos muestran a un peronista y un radical: Juan Perón y Ricardo Balbín; y él mismo, cuando era jefe de Gabinete, con Raúl Alfonsín.

Varios peronistas ya están hablando de conformar un gran interbloque en la Cámara de Diputados. ¿Lo ve posible?

Antes que discutir amontonamientos de dirigentes, tenemos que mostrar qué valores nos van a permitir construir una alternativa, qué representamos.

¿Incluye al kirchnerismo en esa discusión de valores?

Nosotros sentimos que en la Argentina hay tres ideas económicas. La de (Domingo) Cavallo y (Federico) Sturzenegger; la de (Axel) Kicillof y (Guillermo) Moreno, por decirlo de alguna manera; y la de (Roberto) Lavagna. Nosotros expresamos eso. Son cosas distintas. Además nunca las soluciones para el futuro están en el pasado.

¿Qué nombres rescata del peronismo para esa construcción?

Hay muchos. Gustavo Bordet, en Entre Ríos, más allá de la coyuntura electoral. También "Camau" (Espínola). Sergio Uñac, en San Juan. Bueno, Juan Schiaretti, (José) De la Sota. Yo con José voy a estar toda la vida agradecido. El momento tal vez más duro de mi vida política, o de mayor adversidad, que fue en 2015 cuando mucha dirigencia de la Provincia le tuvo miedo a la chequera de Cristina, José se paró al lado mío y me ordenó, me enfocó.

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