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De Malvinas a los fondos buitre, muchas diferencias y unas cuantas coincidencias

La batalla con los holdouts duró más de una década, muy superior a los dos meses y días que tardó Gran Bretaña para recuperar las Malvinas. Sin embargo, y salvando las distancias, hay puntas que se unen. Primero, las dos guerras se perdieron. Y en las dos, los argentinos, en su gran mayoría, pensaban que iban ganando. Hoy como en 1982, tampoco hay nada para festejar.

Tal vez la clave para que esto suceda hay que buscarla en que la política interna ‘paga’ y que, a sabiendas de eso, los gobiernos suelen jugar para la tribuna.

La sociedad argentina festejó el desembarco en Malvinas y también festejó cada avión derribado o barco hundido. Festejaban los que estaban en el continente, porque no sabían cuál era la verdad y menos contra la potencia bélica a la que se enfrentaban los soldados con las armas que no siempre funcionaban. También festejaba Galtieri porque sabía que mentía y ganaba tiempo para pensar otra estrategia que lo mantenga en el poder. Pero la realidad llegó, las Malvinas volvieron a manos inglesas, y los argentinos pagaron aquella locura. Eso a pesar de que las Malvinas pertenecen geográficamente a la Argentina y de las palabras desafiantes del presidente de facto cuando en una plaza repleta aseguraba: "El pueblo está dispuesto a escarmentar a quien se atreva a tocar un metro cuadrado de territorio argentino".

Con los buitres pasó algo parecido. Después de la exitosa negociación de la deuda con Néstor Kirchner, aparecieron los buitres que compraron los bonos de los que no entraron al canje a precios irrisorios. Y la estrategia fue enfrentarlos, "porque hacen cosas inmorales como comprar barato y hacer juicio, y cobrar sin importarle que se están quedando con el dinero destinado a bolsones de pobreza". Ni siquiera se discute si el juicio que ganaron es justo, como tampoco está en discusión que Gran Bretaña domine un territorio que no queda en Europa.

Lo que sí está en discusión es que la sociedad nunca se enteró del poder real de los buitres y tampoco se tomó dimensión de lo que significa perder un juicio en Estados Unidos: de hecho, el poder está demostrado en el resultado final: la Argentina pagará cash cerca de u$s 8000 millones. De la realidad a lo que decía el gobierno de Cristina cuando aseguraba que "la Argentina no va a cambiar de posición: no le vamos a pagar un solo dólar a los fondos buitre. No hay nada que negociar con ellos", hay unos cuántos billetes de diferencia.

Leonardo Madcur, ex secretario de Coordinación Técnica y ex subsecretario de Financiamiento cuando Roberto Lavagna fue ministro de Economía, sostiene: "Ahora lo importante es que se logren los objetivos de control de la inflación, de fomento de la inversión productiva y se mejore el acceso al crédito para las empresas. Así el acuerdo logrado tendrá sentido".

El sentido del que habla Madcur es clave para saber qué camino tomará Mauricio Macri. El del endeudamiento para cubrir el déficit es tentador, sobre todo cuando es más fácil hacer populismo que enfrentar la realidad, una realidad que el Gobierno prefiere ocultar y que la sociedad prefiere no ver.