Cuando uruguay renegoció su deuda no tuvo que ofrecer una cláusula Rufo

Así lo afirmó Carlos Sténeri, encargado de la reestructuración de la deuda uruguaya y ex agente financiero de su país en EE.UU. El hombre explicó las diferencias y similitudes negociación con la Argentina.

“En las conversaciones que tuvimos con la masa de acreedores nunca nos pidieron la cláusula Rufo, quizá porque nosotros fuimos con un planteo totalmente abierto para que satisficiera a ambas partes”, señaló Carlos Sténeri, ex agente financiero de Uruguay en EE.UU. y encargado de la reestructuración de la deuda de su país. En diálogo con FM Identidad, el economista contó el caso uruguayo y marcó similitudes y diferencias con la Argentina.

“La idea nuestra fue presentarnos a la masa de acreedores de manera muy abierta y franca diciéndoles que teníamos un problema de pagos y que no podíamos afrontar los compromisos que teníamos por delante y que necesitábamos algún tipo de solución”, dijo Sténeri al contar cómo salieron de la crisis económica y bancaria similar a la de Argentina en 2001, que tuvieron que afrontar y que los puso cara a cara con los bonistas.

Pese a que el economista evitó caer hablar puntualmente del caso argentino, no caer en comparaciones entre un país y otro es muy difícil. “En nuestro caso, nuestro primer planteo fue refinanciar los vencimientos por un plazo de 5 años, manteniendo las tasas de interés, con el argumento de que si no lográbamos ese tipo de acuerdo íbamos sí o sí a un default”, dijo. Y agregó: “Nosotros no queríamos negociar de manera unilateral”.

Sténeri argumentó que la clave del éxito de la propuesta uruguaya a los acreedores radicó en aumentar los plazos de pago. “Fue una gestión donde tuvimos varias rondas de conversaciones y donde tratamos de diseñar una salida que satisficiera tanto las necesidades del país como de los acreedores”, aseguró.

Para el economista, llevar a buen puerto la reestructuración de la deuda era un objetivo central porque “en primer lugar, Uruguay necesitaba contar con crédito internacional. Y en segundo lugar, no queríamos violar de manera unilateral la letra de un contrato porque entendíamos que eso era preservar el imperio de la ley de los contratos dentro de nuestro país”.

“Pese a que desde el punto de vista jurídico era muy compleja la negociación -tenían bonos en cuatro jurisdicciones: Londres, Japón, Estados Unidos y Uruguay- no tuvimos el fenómeno de los fondos buitres”, aseguró el economista uruguayo.

El hombre con basta experiencia en renegociación de deuda dijo que en su lugar “optaron por cláusulas de salida. Los que no entraron al canje quedaban subordinados a los bonos canjeados, si el país no tenía capacidad de pagos. Pero como tuvimos capacidad de pago, cuando se presentaron los holdouts cobraron todos”.

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