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Cuando los recursos escasean, la necesidad financiera es más fuerte que la política

Imagen de WALTER BROWN

por  WALTER BROWN

Jefe de Redacción
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E l Gobierno hizo valer ayer la alianza que tejió meses atrás con un grupo de gobernadores para contener el foco parlamentario que amenaza con incendiar su panorama financiero. En la Casa Rosada, entienden que el proyecto opositor de reforma al impuesto a las Ganancias no solo acrecienta el déficit fiscal previsto para 2017 y pone en jaque la posibilidad de inversiones futuras por la creación de nuevos tributos, sino que refleja una posición de debilidad política que alimenta la suba del riesgo país.

Con ese escenario, el presidente Mauricio Macri dejó en claro que no está dispuesto a pagar los costos de la medida que ya recibió la media sanción de Diputados. Ni el financiero, que el titular de la AFIP, Alberto Abad, cuantificó en $ 130.000 millones; ni el político, que representaría apelar a un veto de la ley, después de haber prometido en campaña la eliminación del impuesto. Así, actuó en consecuencia.

Macri se encargó de que gobernadores e intendentes sepan que la escasez de recursos es un problema que no solo afecta a la Nación. Además de representar más del 37% de la recaudación de impuestos internos, Ganancias es uno de los principales tributos coparticipables. En lo que va del año, lleva recaudados $ 390.480 millones, lo que implica para las provincias un ingreso cercano a los $ 200.000 millones. La posibilidad de ceder parte de esos fondos, sin la garantía de recuperarlos por otra vía, y perder la concreción de obras públicas, resulta incluso para las provincias opositoras un peso que no compensa el potencial rédito político de un Presidente debilitado para encarar el desafío de las urnas. La necesidad financiera es mayor a la política y la negociación será el camino que deberán recorrer para encontrar una salida al laberinto de la economía.