Cuáles son los cuatro desafíos que debe enfrentar el Gobierno antes de acordar con el FMI

Tener rúbrica con el organismo en abril es uno de los objetivos principales del equipo económico, pero en el primer trimestre enfrentará varios desafíos en materia fiscal, de inflación, de actividad y de financiamiento

Con la reanudación de las conversaciones en ciernes, el Gobierno ya está ajustando los detalles técnicos que presentará al Fondo Monetario Internacional (FMI) en los próximos intercambios, con la idea de poder cerrar el acuerdo entre marzo y abril y así poder renegociar la deuda con el Club de París antes del vencimiento de u$s 2400 millones que opera en mayo.

Pero si bien es uno de los asuntos dominantes del primer semestre para el equipo económico, no es el único, dados los enormes desequilibrios fiscales y monetarios y las eventuales tensiones cambiarias que pueden surgir durante el verano, además del efecto de la recesión sobre el empleo y los salarios.

Plan económico

La más importante de las carencias que le marcan los analistas al Gobierno es la de un plan económico que sea consistente el plano fiscal y explicite la trayectoria hasta el equilibrio primario, dado que este año cerrará con otro déficit elevadísimo, de entre 3,5% y 4,5% del PBI tras un 2020 que cerró en torno a 6,5% y el modo en el que bajará y su financiamiento generan una incertidumbre importante en el mercado.

Los especialistas enfatizan que esta hoja de ruta debería acompañarse con señales desde la política que calmen las variables financieras como el riesgo país y la brecha cambiaria, que estimulen el ingreso de dólares y despejen las eventuales tensiones cambiarias. 

En noviembre, Georgieva había enfatizado la necesidad de que Argentina tenga una "hoja de ruta" para corregir sus desequilibrios.

Pero estas maniobras deberían realizarse antes de acordar con el FMI y no a partir del arreglo, señaló el economista Martín Vauthier, de Eco Go, para que después se cristalicen con el nuevo programa de financiamiento y para entonces hayan contribuido a recuperar la confianza y la estabilidad.

"Esas señales tienen que aparecer lo antes posible, es muy importante que la brecha se comprima antes de la liquidación de la cosecha, es muy difícil sino que haya una oferta de dólares significativa a partir desde abril porque el incentivo con brecha para liquidar dólares es muy limitado", explicó a El Cronista.

Esteban Domecq, de Invecq, coincidió con esta visión y destacó que la estabilización de las variables financieras permitiría un mayor financiamiento del rojo fiscal de este año a través del mercado doméstico, con una dependencia menor de la asistencia monetaria.

Y agregó: "Es muy importante que el contexto internacional favorable se sostenga en el primer trimestre del año mientras se transita el puente: soja arriba de USD 500, mercados bursátiles al alza, flujos de capitales yendo a emergentes y monedas de la región estables."

Inflación

El dato de inflación de diciembre rondará el 4% y no se prevé que baje en los primeros meses del año a pesar de que una buena parte del índice está anestiesiado por programas de precios, tarifas congeladas y otros importes regulados.

Los analistas estiman que la tasa continuará a este ritmo debido al impacto de la megaemisión del año pasado y el creciente pasaje de bienes transables a las cotizaciones paralelas dadas las mayores restricciones para importar al dólar oficial.

"El Gobierno debe procurar anclar las expectativas inflacionarios que han venido al alza durante todo el segundo semestre a pesar de seguir anclando la inflación con el dólar y las tarifas", dijo Domecq.

Especialmente, a los analistas les preocupa la trepada de alimentos, que según el relevamiento de LCG subieron un 1,2% en la primera semana del mes y rondarían 4%, pese a que una buena parte de estos productos se encuentra anestesiada por los controles de precios, como Precios Máximos.

Reactivación

Tras una caída histórica de la economía en torno al 11% en 2020, el rebote estadístico oscilará entre 4% y 5%, que dadas las magnitudes será muy poco perceptible: en el bienio la economía habrá caído cerca de 7%, con su consiguiente deterioro de los salarios y la destrucción de puestos de trabajo.

Las remuneraciones formales perdieron cerca de 2% real en 2020, estimó la consultora Analytica, pero desde el inicio de la cuarentena hasta noviembre la merma es de más de 5%. La desocupación quedó al tercer trimestre en 11,7%, pero con dos millones menos de empleos menos que en 2019.

En un año electoral, en los meses iniciales ya se vieron los primeros movimientos para acentuar el rebote, con la postergación de la suba de tarifas de gas y de luz previsto a comienzos de año, lo que demorará la reducción del déficit fiscal y empañará las señales que se pueda dar en esta materia al Fondo y al mercado. 

Deuda local

Si bien ni este año ni el que viene hay obligaciones de pago de deuda externa, continúan los abultados vencimientos en moneda local. Entre enero y febrero vencen $ 320.000 millones en letras y bonos que están en manos privadas que el Gobierno buscará renovar y además obtener un financiamiento extra de 10%.

En enero vencen $ 166.850 millones, casi todos concentrados a fin de mes entre letras a descuento (Ledes) y letras de tasa variable (Lepase), por $ 141.540 millones y casi $ 50.000 millones, respectivamente. En febrero, en tanto, expiran $ 153.136 millones; pero marzo ya es mucho menos desafiante con obligaciones por $ 5320 millones.

Todo excedente por sobre ese 10% de financiamiento está previsto que se destine para devolver por anticipado adelantos transitorios del Banco Central. Si bien el stock es de $ 1,45 billones, en el primer trimestre del año vence menos de la décima parte, unos $ 135.000 millones.

En tanto, en marzo vencen u$s 2121 millones de una letra intransferible que tiene la autoridad monetaria, pero seguramente será renovada como la de u$s 7500 millones de enero.
 

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