Cristina Kirchner advierte a la Rosada: no están los votos para aprobar el aborto

La Vicepresidenta se enteró del envío del proyecto por televisión y, mientras en su espacio temen que le atribuyan la eventual derrota de la iniciativa, ven que el momento no sería el más oportuno.   

Cristina Fernández de Kirchner se enteró que Alberto Fernández finalmente enviará al Congreso el proyecto para legalizar el aborto al igual que casi todo el mundo, por el canal C5N. Fue con la entrevista de la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra. Ese es el primero, de no pocos, reproches que están lanzando desde el Senado a la Casa Rosada.

En Balcarce 50 no se quedan atrás y se defienden: "Estábamos pagando más costos por no enviarlo, como habíamos prometido desde la campaña, que enviándolo". La resolución y quién termine pagando los platos rotos si hay un revival de 2018 es lo que está en juego.

Parte del ADN kirchnerista, post-Resolución 125, es no llevar al recinto una propuesta que no se sepa que pueda ser aprobada. Cambiemos habilitó la discusión por el aborto pero con un Mauricio Macri admitiendo estar en contra. No es el caso de Alberto Fernández: si bien en la propia Rosada admiten que su debate, aún con una derrota final, puede ayudar a dividir a la oposición. "También al oficialismo", ironizan en el Senado. 

En el cristinismo apuestan que culparán a su jefa por no haber podido encolumnar a su tropa. "Ya hacen trascender que ella está en contra", siembran como sospecha. Si bien durante su gobierno estaba en contra, al menos en público la ahora Vice contó que fue la militancia de su hija Florencia la que la hizo cambiar de visión.

La conclusión, creen, es si logra o no "encolumnar" a la tropa. En el cristinismo se atajan al recordar la votación del matrimonio igualitario: "Algunos de los nuestros, con Néstor (Kirchner) sentado ahí al lado votaron en contra. En estos temas no hay disciplina partidaria". 

Con la disputa por el futuro de Daniel Rafecas como procurador como telón de fondo, con ópticas diferentes para su tratamiento, la Vicepresidenta empezó a mandarle un mensaje subterráneo al Gobierno por la nueva cruzada legislativa: hoy no están los votos en la Cámara alta, al igual que en 2018, para aprobar la interrupción legal del embarazo.

Ese fue, dicen cerca suyo, el primer error estratégico que le achaca al Gobierno: hace meses que en el Senado se monitorean los votos "verdes" y "celestes"; antes de la confirmación del envío, nadie de la Rosada les pidió el sondeo actualizado. No dan cifras precisas pero sí que la votación, hoy, sería similar a la de hace dos años: fueron 38 en contra y 31 a favor.

Por ahora, Cristina Kirchner no se lo dijo personalmente al Presidente, con quien, según no desmienten fuentes cercanas a ambos, no habría vuelto a hablar desde poco antes de la ya famosa carta pública. El jefe del bloque todista del Senado ofició de emisario. "Hay que respetar la vida y la Constitución. La Constitución es pro vida", fue la repercusión del formoseño José Mayans, algo que en Balcarce 50 se imaginaban por su condición de "celeste". "Las muertes ante prácticas clandestinas por aborto son la causal de muerte número 74", añadió el senador, al tratar de minimizar la problemática. En la Rosada le retrucan que los egresos hospitalarios por abortos en su provincia, a diferencia del total país, sí son una estadística relevante.

Más allá de su posición personal en un tema que atraviesa la disciplina partidaria tanto en el oficialismo como en la oposición, en el Gobierno fue anotada la evaluación del momento como "inoportuno" que Mayans personificó en Vilma Ibarra, autora y vocera del proyecto. Ahí podía detectarse, entrelíneas, el pensamiento de Cristina Kirchner, según confirmaron cerca de la Vice.

No es un secreto que ambas comparten un pasado torrentoso. Horas antes de la primera consecuencia del "funcionarios que no funcionan" cristinista, en el Senado le reprochaban hoy a Ibarra que, más allá del nuevo anuncio público (de un proyecto que se viene postergando desde marzo y que ahora se prometió enviar este mes pero sin fecha), aún no hayan visto el texto final en el Congreso. "No tenemos herramientas para negociar con los senadores", recriminaban cerca de la ex Presidenta. Lo fundamental: "No sabemos si el proyecto se puede modificar o quieren que se apruebe como viene".

Desde la Rosada rechazaban el planteo: "No es como el Presupuesto que se puede charlar subir o bajar una alícuota". "El proyecto hace meses que se conoce", argumentaron.

Otro "error" que achacan es que la comisión de Salud, que puede demorar o acelerar el trámite, está no sólo presidida por un opositor "celeste" (el radical Mario Fiad) sino que el vice propio también votaría en contra (el santiagueño José Emilio Neder).

Y hay un último punto, atendible para la Rosada incluso: varios senadores comenzaron a mostrarse preocupados por su seguridad en la futura sesión virtual. "No es lo mismo tener una marcha acá fuera (del Congreso) que haya manifestaciones de 'verdes' y 'celestes' afuera de sus casas en las provincias", repiten.

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