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Crece la tensión y los cruces entre el Gobierno y los gremios en la previa al paro

El Ejecutivo profundizó la táctica de enfrentar a la dirigencia gremial. En la central optaron por evitar la polémica pública y garantizar la contundencia de la huelga de mañana

Crece la tensión y los cruces entre el Gobierno y los gremios en la previa al paro

Polémicas, algunos cruces fuertes, exabruptos y bastante tensión enmarcaron las horas previas al primer paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri que concretará mañana la CGT. Mientras el Gobierno apostó a profundizar la estrategia de endurecimiento público hacia la dirigencia sindical que puso en marcha el propio Presidente tras la movilización del 1A, la posición gremial terminó monopolizada por la polémica frase del gremialista Omar Viviani, que llamó a "dar vuelta los autos" de los taxistas que trabajen durante el paro.

Si bien luego el dirigente se retractó, su exabrupto tuvo un efecto bumerang que alimentó los discursos críticos del Ejecutivo y sectores sociales contra la huelga, de acuerdo al análisis que intercambiaron ayer los líderes de la CGT. Entre la primera línea cegetista la decisión que se impuso como correlato fue la de acotar al mínimo las expresiones públicas y evitar entrar en la dinámica impulsada por el Gobierno para encuadrar la protesta en términos de una ofensiva de desestabilización. "Lo de Viviani fue poco feliz, no suma para nada cuando el Gobierno está jugando muy fuerte contra el paro. Hay que evitar hacer ruido y contestar hasta después del paro", advirtió un importante referente de la conducción de la central.

Otro dirigente coincidió en la táctica. "Hay que dejar que el Gobierno siga con su posición sin entrar en el juego. La mejor respuesta va a ser el paro, que será contundente", razonó.

La huelga general de mañana fue el eje de los encuentros y charlas que se sucedieron ayer en la Casa Rosada. El tema estuvo presente durante la reunión de gabinete que encabezó Macri, donde –deslizaron voceros oficiales– se analizaron los posibles alcances de la medida de fuerza sobre todo a partir de la adhesión de los gremios del transporte público a la protesta. No obstante, las fuentes gubernamentales advirtieron que ante el rechazo que la huelga genera en algunos sectores sociales "va a haber mucha gente intentando movilizarse para llegar a su lugar de trabajo". "No hay motivos reales para el paro y la gente se da cuenta de eso", remarcaron desde el Ejecutivo.

Los ministros de Interior y Trabajo, Rogelio Frigerio y Jorge Triaca, apalancaron esa tesis con sus declaraciones. "La huelga no tiene consigna específica. Sería bueno que todos podamos entender qué están solicitando. No puede ser que paran porque no hay diálogo, porque el diálogo se mantuvo todos estos meses", enfatizó Frigerio y remarcó que la relación del Gobierno con los gremios "va a ser la misma pero con un día perdido para la producción del país, que lo calculamos en más de u$s 1000 millones".

Triaca, en tanto, opinó que el paro "no se justifica" y denunció que detrás de la medida de fuerza está "la influencia de sectores políticos que quieren defender las prebendas del pasado". El titular de la cartera laboral salió al cruce de los reclamos sindicales que justifican la protesta en el deterioro del mercado de trabajo y aseguró que "en los últimos siete meses, el empleo creció mes a mes".

Juan Carlos Schmid, uno de los triunviros cegetistas, puso reparos a la argumentación oficial y, tras ratificar la voluntad de diálogo de la central obrera, anticipó que luego de la huelga reclamarán un encuentro con Macri. El dirigente, además, sostuvo que "nunca es bueno andar repartiendo responsabilidades o acusaciones al voleo", en referencia a la denuncia del Presidente sobre la supuesta intención "desestabilizadora" del paro.